La histórica clasificación de Belgrano de Córdoba a la Copa Libertadores 2027 traerá consigo una decisión que modifica una de las postales más tradicionales del fútbol cordobés: el Pirata será local en el estadio Mario Alberto Kempes y no en el Julio César Villagra.
El estadio Kempes es el que suele utilizar el clásico rival, Talleres.
La determinación, definida por la dirigencia como "difícil, pero necesaria", responde mucho más a una ecuación económica y estratégica que a una cuestión deportiva.
Lejos de tratarse de una imposición, la elección del Kempes surge de un análisis de costos, tiempos e ingresos. Para adecuar el Gigante de Alberdi a las exigencias de Conmebol, Belgrano debería afrontar una inversión millonaria, encabezada por la renovación integral del sistema de iluminación —una obra valuada en alrededor de un millón de dólares— y la construcción de nuevos palcos destinados a autoridades y delegaciones visitantes. Además del desembolso económico, los trabajos demandarían varios meses de ejecución.
Luis Artime, presidente de Belgrano.
Belgrano de Córdoba y la competitividad deportiva
En ese contexto, la dirigencia entendió que destinar esos recursos hoy no resulta conveniente. El club considera prioritario sostener la competitividad deportiva, atender compromisos financieros y planificar el crecimiento institucional antes que embarcarse en una obra de semejante magnitud.
Pero la decisión también tiene un fuerte componente económico a favor del Kempes. Mientras el Gigante de Alberdi presenta una capacidad considerablemente menor, el estadio provincial permite albergar más de 45.000 espectadores, lo que representa una oportunidad para maximizar la recaudación en una competencia que despierta un interés inédito entre los hinchas celestes.
Cada partido de fase de grupos podría convertirse en una fuente de ingresos significativamente superior a la que ofrecería Alberdi.
La mudanza, además, no implica renunciar al proyecto de modernizar el Julio César Villagra. Las obras continúan formando parte de los planes institucionales, aunque fueron postergadas hasta que la situación financiera permita encararlas sin comprometer otras áreas estratégicas del club. Incluso, en los próximos meses Belgrano deberá avanzar en una reforma estatutaria que habilite nuevas herramientas de financiamiento para afrontar inversiones de gran escala.
Así, el debut internacional más importante de la historia de Belgrano tendrá como escenario el Mario Kempes. La decisión puede resultar emotivamente compleja para un club cuya identidad está profundamente ligada a Alberdi, pero la conducción entiende que jugar la Copa Libertadores exige priorizar la sustentabilidad económica.
En definitiva, el objetivo es que la primera participación continental no solo sea histórica dentro de la cancha, sino también un impulso para consolidar el crecimiento institucional del club.