Tras rechazar un aumento superior a la inflación y cortar las principales arterias de Córdoba, los docentes se auto-regalaron un feriado de 5 días para la semana próxima.
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La Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC) volvió a demostrar su maestría en la ingeniería del calendario escolar. Con una votación dividida pero de resultado previsible, el sindicato confirmó un paro de 72 horas para los días miércoles 8, jueves 9 y viernes 10 de abril. Al sumarse al sábado y domingo, la cúpula gremial logró garantizarse un nuevo fin de semana extralargo apenas comenzado el ciclo lectivo. Esta maniobra de asueto encubierto deja a miles de familias cordobesas rehenes de una agenda que prioriza el ocio sobre el aula.
La excusa formal fue el rechazo a la tercera propuesta salarial del Gobierno Provincial, la cual garantizaba un incremento del 10,3% bimestral. Al descontar la inflación real, los trabajadores habrían obtenido un diferencial positivo del 5,3% sobre el costo de vida. Sin embargo, para los delegados de la Capital, parece que ningún aumento es suficiente si no viene acompañado de un cese de actividades. La intransigencia sindical desprecia sumas fijas de $50.000 y bonos complementarios de hasta $313.000 que aliviarían cualquier bolsillo privado.
El plan de lucha fue fogoneado por los sectores más radicalizados, que impusieron los 3 días de huelga con 56 votos a favor. Resulta llamativa la coincidencia de las fechas elegidas, que permiten un corte total de la rutina laboral justo a mitad de semana. Mientras el sector privado sostiene la caída de la recaudación con esfuerzo, la burocracia docente se encierra en asambleas para planificar movilizaciones. La metodología de la extorsión permanente deslegitima un reclamo que ya no busca mejoras, sino simplemente paralizar el sistema.
La desconexión total con la realidad y rehenes escolares
El Gobierno provincial evalúa ahora solicitar la conciliación obligatoria para obligar a los maestros a cumplir con su función básica. La propuesta oficial incluía beneficios para los jubilados, elevando el tope de diferimiento a $1.650.000 para proteger el haber previsional. Al rechazar estos avances institucionales, la UEPC confirma que su verdadera vocación es el conflicto y el aprovechamiento de las licencias. La sociedad civil observa con hartazgo cómo se utiliza el presupuesto público para financiar la inactividad de quienes deberían dar el ejemplo.
La interna gremial es tan feroz que incluyó la ocupación de ministerios y pedidos de renuncia cruzados entre los propios dirigentes. En medio de este desorden, los alumnos pierden días de aprendizaje que jamás serán recuperados por una currícula anacrónica. La ambición de exigir un aumento irreal del 40% de bolsillo expone una falta absoluta de noción sobre la crisis económica nacional. Mientras el gremio prepara las valijas para el próximo miércoles, la educación cordobesa se hunde en un pozo de mediocridad y falta de compromiso profesional.
El Gobierno provincial evalúa ahora solicitar la conciliación obligatoria
La provincia aún cuenta con la herramienta de los descuentos por día de paro, una medida que los docentes aseguran ya no temer. Esta actitud desafiante ante la ley y el orden fiscal anticipa un panorama de tensión que solo perjudica al eslabón más débil: el niño. Córdoba necesita profesionalidad y mérito, no un sindicalismo que confunde la defensa de derechos con la planificación de vacaciones anticipadas. La resolución del Centro Cívico será clave para determinar si el Estado recupera el control o cede ante la fiesta del ausentismo.