La gestión del intendente Daniel Passerini decidió considerar la propuesta del Arzobispado para regular la actividad de los cuidacoches en Córdoba. El oficialismo municipal abandonó la idea de prohibir esta práctica extorsiva para transformarla finalmente en un esquema de asistencia urbana. Esta medida evita un conflicto político directo con el arzobispo Ángel Rossi pero deja a los vecinos rehenes de un sistema de pago estatal.
La iniciativa eclesiástica propone que los polémicos naranjitas actúen como agentes de proximidad bajo el control directo de las cooperativas. El concejal Marcos Vázquez confirmó que el texto de la Iglesia será incorporado íntegramente a la nueva ordenanza del Concejo Deliberante. Se busca humanizar una problemática de seguridad mediante una lógica de bienestar que antepone el subsidio social por sobre la libertad ciudadana.












