El Gran Premio de Singapur marcará un nuevo desafío para Mercedes, que llegará a Marina Bay con la obligación de dejar atrás un fin de semana complicado en Malasia y, al mismo tiempo, con una dificultad extra para uno de sus pilotos. George Russell deberá afrontar la carrera desde el fondo de la parrilla como consecuencia del cambio de unidad de potencia que realizará luego del abandono sufrido en Sepang.
El británico marchaba tercero bajo el coche de seguridad cuando, a falta de cinco vueltas, su W17 se detuvo en la primera curva debido a un inconveniente en el motor. Como ya había utilizado las cuatro unidades de potencia permitidas durante la temporada, el reemplazo derivará automáticamente en una penalización para la carrera del domingo.
"George tiene el reto añadido de una penalización por la unidad de potencia, lo que significará salir desde la parte trasera de la parrilla el domingo, tras el fallo del motor en Malasia. Es especialmente frustrante teniendo en cuenta cómo pilotó el fin de semana pasado y el resultado por el que merecía luchar", expresó Toto Wolff, jefe del equipo alemán.
La situación supone un golpe importante para el británico, que busca reducir la distancia de 84 puntos que lo separa de su compañero de equipo, Andrea Kimi Antonelli, en la lucha por el campeonato de piltoos. Además, la modificación en su monoplaza podría afectar los planes de Mercedes para utilizar más adelante una unidad de potencia actualizada.
De todos modos, la escudería germana buscará aprovechar las características completamente diferentes del circuito de Marina Bay para entender mejor los problemas que evidenció en Sepang. "Singapur nos brinda una oportunidad inmediata para continuar con ese trabajo. Las características del circuito son muy diferentes y eso nos ayudará a hacernos una idea más clara de dónde nos encontramos", señaló Wolff.













