La dirigente aceptó las disculpas del presidente, aunque marcó sus límites: "Lo dijo con cierto arrepentimiento". Y agregó: "De lo que realmente se disculpó fue de no haberlo presentado ante el Consejo. Si lo lamenta tanto, compártalo con nosotros".
El conflicto se originó a partir de la propuesta de crear FIFA Forward Enterprise, una iniciativa impulsada por Infantino que contemplaba la creación de una filial comercial y la venta de al menos el 20% de futuros derechos comerciales de la FIFA a un grupo de inversores por 4.200 millones de dólares. El proyecto fue abandonado pocos días después de hacerse público en julio, tras recibir una fuerte oposición de distintas federaciones y, especialmente, de la UEFA.
Tras el encuentro, Hewitt aseguró que su posición no había cambiado y reclamó mayor transparencia sobre los procedimientos. La FIFA, por su parte, confirmó que abogados externos expusieron ante el Consejo los aspectos jurídicos del FFE, aunque aclaró que esa información permanece confidencial debido a procesos judiciales en curso en Estados Unidos.












