El exdelantero recordó el recibimiento de la hinchada del Fortín cuando acompañó a Rocco, quien juega en las inferiores de Boca, y habló del quiebre que generó su paso por el Xeneize.
Mauro Zárate vivió un momento muy especial al regresar al estadio de Vélez. El exdelantero acompañó a su hijo Rocco, que desde 2025 integra las divisiones infantiles de Boca, en un partido frente al Fortín. La visita lo encontró nervioso por la posible reacción de los hinchas, pero el recibimiento lo sorprendió y lo conmovió profundamente.
En diálogo con ESPN, Zárate contó que llegó al predio con cierta inquietud. “El día que le tocó jugar contra Vélez yo estaba nervioso. Cualquier cosa que me iban a decir, iba a pedir perdón”, confesó. Sin embargo, la realidad fue muy distinta a lo que imaginaba.
Al entrar, se cruzó con un integrante de la hinchada al que conocía de años anteriores. El muchacho lo miró y le soltó una frase que lo marcó para siempre: “Bienvenido a tu casa”. Ese saludo lo dejó sin palabras y lo emocionó de manera particular. “Eso me marcó muchísimo”, relató el futbolista, todavía visiblemente afectado al recordarlo.
La visita terminó siendo agradable. Zárate reconoció que disfrutó estar otra vez en el lugar donde se formó, aunque entiende que la herida abierta por su salida hacia Boca sigue presente. “La pasé muy bien cuando tuve que ir a Vélez. No va a cicatrizar esa herida porque pasaron muchas cosas y está bien que sea así”, sostuvo.
Una carrera marcada por el Fortín
El vínculo de Zárate con Vélez es largo y profundo. Surgió de las inferiores, debutó en Primera a los 17 años y se consagró campeón del Torneo Clausura 2005. Más adelante regresó en distintas etapas, volvió a ser campeón y goleador del Torneo Final 2014, y en enero de 2018 arrancó un tercer ciclo a préstamo desde Watford.
Seis meses después aceptó la propuesta de Boca. Esa decisión generó un quiebre fuerte con la hinchada del Fortín, sobre todo porque tiempo atrás había asegurado que no jugaría en otro club argentino. El traspaso dejó una marca difícil de borrar.
Con el paso de los años, el exdelantero explicó que no se arrepiente de haber vestido la camiseta de Boca, aunque sí reconoció el dolor que provocó su partida. “No tengo arrepentimiento. Pedí perdón porque falté a mi palabra. Mi carrera ya estaba hecha y formada”, expresó con claridad.
En ese sentido, detalló que la oferta del Xeneize llegó en un momento en el que debía tomar una decisión profesional. “Jugar gratis está bueno, lo hacés por el club en el que naciste y creciste, pero esto también es un trabajo”, argumentó.
Respeto permanente hacia los hinchas
A pesar de todo lo ocurrido, Zárate asegura que comprende la postura de los seguidores de Vélez y mantiene una actitud de respeto cada vez que se encuentra con alguno de ellos. “Siempre que me cruzo con un hincha de Vélez le pido perdón, sacando todo lo que hice por el club. No cambia mi pensamiento”, afirmó.
El episodio junto a su hijo en el estadio del Fortín volvió a poner en evidencia esa relación compleja pero afectiva. La frase “Bienvenido a tu casa” resonó con fuerza y le recordó que, más allá de las heridas, el lugar donde se formó sigue ocupando un sitio especial en su historia personal y futbolística.
Zárate cerró el relato dejando en claro que el vínculo con Vélez no se cortó del todo. Aunque la decisión de ir a Boca generó enojo y decepción, el recibimiento cálido de al menos una parte de la hinchada le mostró que todavía hay espacio para el reconocimiento y la emoción compartida.
El exfutbolista, que construyó gran parte de su carrera en Liniers, sigue sintiendo el peso de aquella partida, pero también valora los gestos que demuestran que el respeto mutuo puede coexistir con las diferencias del pasado.