Lionel Messi volvió a su tierra natal. Este viernes a primera hora aterrizó en Rosario, acompañado por su esposa Antonela Roccuzzo, sus tres hijos Thiago, Mateo y Ciro, y su madre Celia. El vuelo partió de noche desde Fort Lauderdale y llegó al Aeropuerto Internacional Islas Malvinas, en un fin de semana libre de la MLS que le permitió armar las valijas y cruzar el continente.
El 10 de la Selección todavía no se sumó a los trabajos en el predio de Ezeiza. Según se acordó con el entrenador Lionel Scaloni y el presidente Claudio Tapia, solo disputará el tercer amistoso de esta fecha FIFA. Por eso el cuerpo técnico y sus compañeros lo esperan con los brazos abiertos, pero sin apuro por sumarlo a la rutina inmediata.
Primero la Argentina recibe a Burkina Faso este sábado desde las 21 en el Monumental. Aún no está confirmado si Messi estará en el banco o siquiera en el estadio. Scaloni fue claro en su última conferencia: “Leo viene el fin de semana a Buenos Aires, después del partido del 3. Pero si quiere venir a jugar el 3, puede, no tiene problema. En principio, viene después de ese partido”.
Con la mira puesta en el martes, el escenario cambia por completo. Desde las 20, también en la cancha de River, Messi será titular, capitán y número 10 ante Benín. Será el broche de oro a más de dos décadas de magia, títulos y ovaciones con la camiseta albiceleste.
Una noche histórica en el Monumental
No vestirá cualquier indumentaria. La AFA preparó una edición especial para este partido que quedará en su museo personal, junto a la montaña de trofeos y galardones que acumuló con la Selección. Las emociones ya están a flor de piel entre los hinchas y dentro del plantel.
Messi llega en racha. Viene marcando goles en los últimos cuatro partidos consecutivos, los dos más recientes de tiro libre. Descansado y con la confianza alta, se espera que durante el fin de semana se ponga a disposición de Scaloni y trabaje en el complejo que lleva su nombre.
La familia completa estará presente en una noche que quedará grabada a fuego en el recuerdo de todos los futboleros. Después de tantas finales, mundiales y noches mágicas, este amistoso ante Benín se transforma en el cierre formal de su historia con la celeste y blanca.
El próximo paso es el traslado a Buenos Aires. Una vez allí, el cuerpo técnico lo sumará a los entrenamientos para afinar detalles de cara al martes. Nadie duda de que el Monumental se vestirá de fiesta para despedir a quien muchos consideran el más grande de todos los tiempos con la camiseta argentina.