La eliminación del dictador iraní, Alí Jamenei, en plena ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán ha abierto una etapa de profunda incertidumbre en el país asiático. En medio de la presión externa y el riesgo de desestabilización interna, una figura destaca por encima del resto en los círculos de poder: Ali Larijani.
La operación militar conjunta liderada por el presidente estadounidense, Donald Trump, tuvo como objetivo frenar el peligroso programa nuclear iraní y neutralizar estructuras estratégicas del régimen. Mientras la ofensiva estadounidense, centrada en instalaciones nucleares, se desarrollaban en paralelo ataques selectivos israelíes contra altos cargos funcionarios del régimen y en Teherán se activaban los mecanismos de continuidad diseñados por Jamenei ante un escenario de ''decapitación'' del liderazgo.

Quien es Alí Larijani
Larijani, de 67 años, ha asumido un protagonismo creciente. Veterano político y figura de larga trayectoria dentro del sistema, fue comandante de la Guardia Revolucionaria en sus primeros años, presidente del Parlamento durante una década y es recientemente actuaba como secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, órgano clave en la toma de decisiones estratégicas.
Desde el estallido de las protestas internas en los últimos años y el aumento de las amenazas externas, Jamenei había reforzado la posición de Larijani, confiándole la gestión de la seguridad interna en un movimiento que desplazó en la práctica al presidente Masoud Pezeshkian en ese ámbito. Bajo su coordinación, las fuerzas de seguridad intensificaron el control interno y la represión de manifestaciones, en un contexto de creciente malestar social.










