El reactor CAREM25, considerado durante años como uno de los proyectos tecnológicos más ambiciosos de la industria nuclear argentina, quedó envuelto en una fuerte polémica técnica luego de que una comisión integrada por destacados especialistas advirtiera sobre graves incertidumbres en materia de seguridad, validación experimental y diseño de sistemas críticos.
El documento, elaborado a pedido de la propia Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), concluye que "el desarrollo de la ingeniería del reactor CAREM25 no presenta un grado de avance con el cual se pueda inferir que su funcionamiento será seguro".
La revisión independiente fue coordinada por el doctor Víctor Herrero, director de Investigación de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Austral, y contó con la participación de referentes históricos del sector nuclear argentino como Eduardo Nies, Alejandro Clausse, Carlos Lecot, Osvaldo Azpitarte, Fabián Bonetto, José González, Miguel Schivo y Marcelo Bercellini.
El CAREM25, un proyecto emblemático bajo cuestionamiento
El CAREM (Central Argentina de Elementos Modulares) es el primer reactor nuclear de potencia diseñado íntegramente en el país y uno de los pioneros mundiales en la tecnología de reactores modulares pequeños (SMR).
Su construcción comenzó en 2014 dentro del complejo de Atucha, con el objetivo de convertir a la Argentina en exportadora de tecnología nuclear avanzada.

El prototipo fue concebido para generar 32 MW eléctricos, mientras que futuras versiones comerciales proyectaban potencias de entre 100 y 120 MW.
Sin embargo, tras más de una década de demoras, cambios de gestión y problemas presupuestarios, el proyecto permanece paralizado.
La conclusión más preocupante: "No puede inferirse que será seguro"
El punto más contundente del informe es también el más alarmante.
Los especialistas afirmaron que:
"El desarrollo de la ingeniería del reactor CAREM25 no presenta un grado de avance con el cual se pueda inferir que su funcionamiento será seguro".
La comisión atribuyó esta conclusión a una acumulación de factores críticos, entre ellos:
Falta de validación experimental.
Análisis termo-hidráulicos incompletos.
Sistemas de control innovadores sin ensayos suficientes.
Observaciones pendientes sobre mecanismos de seguridad.
Decisiones constructivas adoptadas antes de finalizar el diseño del reactor.
Dudas sobre el comportamiento del reactor
Uno de los principales focos de preocupación es el denominado Flujo Crítico de Calor (CHF), un parámetro esencial para garantizar que el combustible nuclear no sufra daños durante la operación normal o frente a incidentes.
Según el informe:
"La mayor incertidumbre en el diseño es el riesgo termo-hidráulico en el núcleo".









