Los operadores financieros y analistas locales siguen con atención la decisión que tomará hoy la firma MSCI respecto de las condiciones de accesibilidad del mercado argentino. Esta revisión global de carteras representa un momento clave que podría activar el proceso de mejora en la clasificación del país.
Actualmente, Argentina se encuentra en la categoría más baja, conocida como “standalone”, compartiendo esa posición con naciones como Jamaica, Panamá, Trinidad y Tobago, Bulgaria, Palestina y Ucrania. Esta situación limita fuertemente la posibilidad de que muchos fondos internacionales inviertan en acciones locales.
Una eventual mejora, ya sea al nivel de mercado fronterizo o directamente al de emergente, cambiaría radicalmente el panorama. Los fondos que replican los índices de MSCI podrían entonces volcar capitales hacia activos argentinos, generando un flujo de inversiones significativo.
Se estima que una reclasificación exitosa atraería alrededor de 4500 millones de dólares, según cálculos recientes del banco Morgan Stanley, con especial impacto en el sector energético.

Qué implica la clasificación actual y los posibles cambios
La categoría “standalone” impide a la mayoría de los grandes fondos globales operar en el mercado argentino debido a las restricciones de sus propios reglamentos, que solo autorizan inversiones en mercados fronterizos o emergentes. Pasar a “mercado fronterizo” pondría al país junto a economías como Pakistán, Vietnam, Serbia y Eslovenia.








