La República Argentina se encuentra inmersa en el proceso de desendeudamiento más veloz y contundente de su historia reciente. Tras décadas de un desmanejo financiero que parecía terminal, el equipo económico del presidente Javier Milei ha logrado una hazaña técnica: la deuda neta consolidada en manos de privados y organismos externos experimentó una caída drástica, pasando de un agobiante 99,4% del PBI al cierre de 2023 a un saludable 39,1% en abril de 2026.
Esta reducción de 60 puntos porcentuales en el ratio deuda/PBI es el fruto directo de una política de "Déficit Cero" y una defensa irrestricta del superávit fiscal, pilares que han devuelto la previsibilidad a la nación.

Este éxito rotundo se fundamenta en el saneamiento del balance del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y la eliminación de la emisión monetaria para financiar al Tesoro. Según la metodología oficial que incluye pasivos remunerados en pesos del BCRA y descuenta los depósitos del Tesoro, entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025 la deuda se contrajo en USD 27.486 millones.
La gestión de Santiago Bausili al frente de la autoridad monetaria ha sido clave, logrando una poda de pasivos cercana a los USD 56.000 millones, lo que compensó con creces cualquier variación nominal.
Al analizar el desempeño histórico, la comparación es devastadora para las gestiones anteriores:









