En el marco del Latam Economic Forum, la 12° edición del prestigioso evento de economía y negocios realizado en Parque Norte, quedó sellado el compromiso de la industria energética con el nuevo rumbo del país. El sector, hoy posicionado como el motor de la reconstrucción nacional, proyecta una transformación macroeconómica radical: pasar de un déficit comercial energético de USD 4.000 millones en 2022 a un superávit de USD 8.000 millones en 2026, escalando hasta los USD 24.000 millones para el año 2030.
Esta nueva era de prosperidad se fundamenta en el Régimen de Incentivo a Grandes Inversiones (RIGI), una herramienta clave de la gestión actual que ya ha captado proyectos por un total de USD 104.000 millones. Según Marcelo Mindlin, presidente de Pampa Energía, este flujo de capital podría incrementarse en otros USD 20.000 millones adicionales si se concreta el megaproyecto de GNL liderado por YPF. Para Mindlin, el éxito de Vaca Muerta significa dotar a la Argentina de una "segunda turbina": “La energía, si lo ven en el gráfico, significa que si Argentina pone la energía, le ponemos la segunda turbina al avión y el país despega. Con una sola turbina no alcanzaba”.

El compromiso con el empleo es total, desmintiendo las críticas de sectores estancados en el pasado. Horacio Marín, CEO de YPF, fue tajante al respecto: “Invertir USD 130.000 millones es una caballada de dinero, tiene que haber mucho trabajo, no hay forma de que no haya trabajo”. Marín enfatizó que el crecimiento vendrá de la sinergia entre el Estado y los privados, bajo una premisa clara de libertad:
“El Estado debe dar las condiciones, los privados somos los que generamos riqueza y no hay que esperar”. Asimismo, lanzó una advertencia contra el populismo económico: “Si dejamos que el Estado vuelva a entregar subsidios, no vamos a despegar”.
En términos particulares, el despliegue de infraestructura bajo este modelo de confianza es masivo. Entre los proyectos más destacados se encuentran:









