Según un informe de la consultora FMyA, la Provincia de Buenos Aires no mostró crecimiento económico desde 2019, mientras que la actividad nacional logró expandirse impulsada por Milei.
La República Argentina atraviesa una transformación histórica bajo la gestión del Presidente Javier Milei, marcando un quiebre definitivo con décadas de decadencia. Sin embargo, este renacimiento nacional encuentra su principal obstáculo en la Provincia de Buenos Aires, donde la administración de Axel Kicillof se ha convertido en un ancla que impide el desarrollo regional.
Los datos recientes de la consultora FMyA son demoledores: mientras el PBI Nacional alcanzó un índice de 104,8 puntos a finales de 2025, el indicador de actividad provincial (ITAE PBA) se arrastra penosamente en los 98,3 puntos. Esta brecha de más de seis puntos es el resultado directo de dos visiones antagónicas: la eficiencia fiscal del Gobierno Nacional frente al gasto descontrolado del kirchnerismo bonaerense.
Gráfico FMyA
A nivel nacional, el programa de estabilización ha obrado lo que muchos consideraban imposible: encadenar dos años consecutivos de superávit financiero. Gracias a este ordenamiento de las cuentas públicas, la inflación ha iniciado una senda descendente que se proyecta en torno al 2% mensual para mediados de 2026.
Este clima de confianza ha permitido que el Riesgo País perfore la zona de los 500 puntos, abriendo las puertas al crédito privado y fomentando inversiones reales a través del Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI). Bajo este marco, ya se han aprobado 16 megaproyectos que suman más de 21.000 millones de dólares en sectores estratégicos.
El crecimiento nacional es traccionado por motores dinámicos que operan en libertad:
Energía y Minería: Creciendo a tasas cercanas al 10%.
Agro: Con un repunte del 6,5% tras la quita de trabas burocráticas.
En la otra vereda, la gestión de Axel Kicillof ha decidido inmolar el futuro de los bonaerenses en el altar de la ideología. Su rechazo caprichoso a adherir al RIGI nacional provocó la pérdida de la mayor inversión de la historia argentina: la planta de GNL de YPF-Petronas. Este proyecto, que representaba hasta 50.000 millones de dólares y la creación de 50.000 puestos de trabajo, se radicará finalmente en Río Negro debido a la falta de seguridad jurídica en territorio bonaerense.
Axel Kicillof, gobernador bonaerense.
Para sostener su estructura política ante el recorte del 91% de los fondos discrecionales ejecutado por la Nación para sanear el Estado, Kicillof ha optado por una presión tributaria asfixiante. A través de ARBA, se han aplicado aumentos en el impuesto inmobiliario rural y urbano con cuotas adicionales que llegan a duplicar el monto anual, castigando a quienes producen. La resistencia al ajuste es total: mientras el gasto primario nacional cayó un 27% en términos reales, el gasto de las provincias subió un 24% al inicio de 2025.
El resultado de este modelo de intervención es el estancamiento. Desde que Kicillof asumió en 2019, la actividad en la provincia no ha mostrado avances, mientras que el resto del país creció un 5% en el mismo periodo. Incluso en el bienio 2022/23, el crecimiento nacional superó ampliamente al de la Provincia de Buenos Aires. La industria manufacturera bonaerense, protegida y poco competitiva, apenas registró un crecimiento del 0,8% en 2025, quedando rezagada frente al empuje del sector energético nacional.