Una mujer obsesionada con el caso de Lindsay Clancy mató a su pequeño hijo al creer que era el "anticristo".
Corie Walsh, una madre de Illinois de 38 años obsesionada con el caso de la asesina Lindsay Clancy, ahorcó a su hijo de 2 años esta semana al considerarlo "el anticristo" y fue imputada por asesinato en primer grado.
Según detallaron las autoridades, unos vecinos encontraron al hijo de Walsh, Barrett, colgado de las vigas en el sótano de la familia y dieron aviso a la policía. A pesar de los esfuerzos para salvarlo, los médicos declararon muerto al pequeño en el lugar. Una autopsia posterior confirmó que la víctima falleció por asfixia.
Walsh, quien fue encontrada tendida en una bañera, completamente vestida y empapada en agua con sangre, les confesó a los investigadores que mató a su hijo por ser "el anticristo" y "el diablo". Fue hospitalizada luego de que la policía determinara que había intentado autolesionarse. Una vez que reciba el alta médica, será imputada por tres cargos de asesinato y trasladada a una cárcel común para mujeres.
Los fiscales asignados al caso alegan que Walsh estaba obsesionada con el juicio de Clancy y que le había enviado mensajes de texto a sus amigos sobre el tema apenas tres horas antes de cometer el crimen. En el momento de la trágica muerte de Barrett, el jurado aún se encontraba deliberando en el caso de Clancy, en un macabro paralelismo.
Clancy es una madre y enfermera de Massachusetts que utilizó bandas elásticas de ejercicio para estrangular a sus tres hijos hasta la muerte antes de intentar suicidarse. Sus fanáticas feministas la defienden y afirman que sufría de psicosis posparto y que le habían recetado en exceso medicamentos psiquiátricos potentes, por lo que debería ser liberada.