El Departamento de Justicia del gobierno del presidente Donald Trumpdemandó a varios estados santuario por obstaculizar las operaciones de control migratorio. La denuncia está dirigida a Washington, Oregón, Maine y Massachusetts, todos ellos estados gobernados por demócratas.
La cartera de justicia señaló en un comunicado de prensa que las políticas de estos estados demócratas ponen en peligro la seguridad y la eficacia operativa de los agentes federales. "Los oficiales de la ley arriesgan sus vidas todos los días para mantener a salvo a los estadounidenses y deben poder desempeñar sus funciones de manera eficaz", declaró el fiscal general interino, Todd Blanche.
La demanda alega que Washington y Oregón han prohibido que agencias gubernamentales como el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE), la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), obtengan matrículas encubiertas. Dichas agencias utilizan estas placas en operaciones encubiertas para proteger a sus agentes de ser rastreados por terroristas de izquierda y grupos afines al Partido Demócrata.
Matrículas de automóvil encubiertas.
Los estados demócratas se negaron a renunciar a esta política
Massachusetts permite que el HSI obtenga placas encubiertas, pero no el ICE; mientras que Maine distribuye estas matrículas a las agencias federales que declaren que no utilizarán en operaciones contra la inmigración ilegal. Ninguno de los estados demandados revocó esta política cuando fue intimado por el DOJ a hacerlo.
Los fiscales del gobierno sostienen que tales políticas "socavan las investigaciones en curso y ponen en riesgo de sufrir daños a los oficiales de la ley federal", incluidos aquellos que realizan investigaciones sobre una gran variedad de "delitos graves, que incluyen el tráfico de drogas, el tráfico de armas, la trata de personas, el terrorismo y el fraude".
Ya de por sí estas políticas son preocupantes en el contexto actual, ya que el ICE y otras agencias que hacen cumplir la ley en materia de inmigración han sufrido amenazas, doxeo, acoso y hasta violencia de parte de militantes de izquierda, los cuales cuentan con el