El secretario de Estado, Marco Rubio, anunció este viernes sanciones en contra de la Corte Penal Internacional (CPI), indicando que el organismo internacional controlado por la izquierda se niega a cambiar de rumbo y sigue perjudicando a los Estados Unidos.
"Durante décadas, tanto republicanos como demócratas han rechazado la idea de que la Corte Penal Internacional tuviera el poder de enjuiciar a ciudadanos estadounidenses, a miembros de las fuerzas armadas o a líderes políticos. Estados Unidos nunca se unió a la corte. No necesitamos esa corte. Y no la queremos", expresa Rubio en un video publicado en X.
"Pero ahora, los 'expertos' globalistas que están a un océano de distancia, no se preocupan por lo que piensan los ciudadanos estadounidenses. Quieren que la Corte Penal Internacional haga más, incluido el enjuiciamiento de ciudadanos y militares estadounidenses que defienden a su país", señaló.
"Quieren enjuiciar a los agentes de la Patrulla Fronteriza que protegen las fronteras de nuestra nación y quieren enjuiciar a nuestros líderes electos que garantizan nuestra seguridad nacional. Quieren más poder, y lo quieren a expensas de nuestra soberanía como nación", prosiguió Rubio.
El gobierno de Trump le impuso sanciones económicas y comerciales a la Corte Penal Internacional y busca desmantelarla pieza por pieza.
"El presidente Trump nunca permitirá que la Corte Penal Internacional enjuicie a los estadounidenses. Y es por eso que hoy, Estados Unidos está sancionando a la Corte Penal Internacional [...] Prohibiremos las transacciones con esta corte deshonesta, cortando sus recursos y paralizando su capacidad para operar en nuestra contra [...] Nuestro mensaje es claro: EEUU y el pueblo estadounidense no están sujetos a la jurisdicción de esta falsa CPI", afirmó.
"O la CPI pone fin a sus amenazas, o nosotros pondremos fin a la CPI", sintetizó Rubio, resaltando que Trump tiene la intención de tomar todas las medidas que sean necesarias para acabar con la Corte de una vez por todas. A su vez, Rubio hizo un llamado a los aliados de EEUU que forman parte de la CPI y que dependen militarmente de Washington para frenar a este tribunal deshonesto.
"Si no lo hacen, Estados Unidos continuará su campaña para desmantelar la CPI, pieza por pieza, hasta que los estadounidenses ya no se sientan amenazados", afirmó Rubio, añadiendo que, no obstante, Washington todavía mantiene la esperanza de una solución diplomática que presente una solución que aborde las preocupaciones estadounidenses.