De forma muy poco común, la magistrada rompió el silencio en el Congreso tras la ola de amenazas de la izquierda radical que apuntan a ella y a sus hijos.
En un dramático y poco habitual testimonio ante el Congreso, la jueza de la Corte Suprema de los Estados Unidos, Amy Coney Barrett, expuso el extremismo de la izquierda al relatar el momento en que tuvo que explicarle a su hijo de 12 años por qué llevaba a su casa un chaleco antibalas para protegerse de las amenazas de muerte.
La magistrada, nominada al máximo tribunal por Donald Trump en 2020, declaró que la ola de amenazas provenientes de sectores de izquierda "ha obligado a mis hijos a pensar y ver cosas que los niños no deberían tener que ver ni pensar". Lo hizo al testificar en una audiencia destinada a debatir el aumento del presupuesto de la Corte para el año fiscal 2027, que incluye un incremento en los fondos de seguridad para proteger a los jueces.
Barrett fue víctima de un incidente de swatting (una falsa denuncia de emergencia para movilizar a la Policía) en su casa de Virginia a principios de este año, y recordó cómo un día se vio obligada a llevar a su hogar un chaleco antibalas, un hecho que su hijo vivió en primera persona.
"No supe qué responder porque tal vez me falte imaginación, pero no esperaba que cumplir con este servicio me fuera a poner en la posición de tener que explicarles a mis hijos qué era un chaleco antibalas y por qué tenía que usarlo", confesó la jurista ante los legisladores.
El testimonio de Barrett fue el martes.
El recuerdo de un fallo histórico y las amenazas posteriores
Barrett fue el voto decisivo en el fallo Dobbs de 2022, el cual anuló la sentencia de Roe v. Wade y permitió que los estados impongan restricciones al asesinato de bebés mediante la práctica del aborto. Esa decisión, comentó la magistrada, le cambió la vida tanto a ella como a sus colegas, y desde entonces no ha parado de recibir amenazas.
En uno de los incidentes en los que Barrett resultó damnificada, alguien denunció falsamente haber escuchado disparos fuera de su propiedad, lo que provocó que se armara un impresionante operativo policial de inmediato. "Estuve muy, muy agradecida de tener a la policía de la Corte Suprema fuera de mi casa, porque pudieron interceptar y explicar a la policía del condado que había sido una falsa alarma", relató la jurista.