El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó este martes que Cuba no podrá superar su profunda crisis económica mientras permanezcan en el poder los actuales dirigentes del régimen y los responsables del conglomerado militar que domina gran parte de la economía de la isla.
Sus declaraciones, realizadas durante una audiencia ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, constituyen la posición más explícita de la administración del presidente Donald Trump respecto a las condiciones necesarias para modificar la política de presión aplicada contra La Habana.
Rubio señaló que el principal obstáculo para la recuperación de Cuba no son las sanciones estadounidenses, sino la estructura de poder que gobierna el país desde hace décadas. En particular, apuntó contra el Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), el conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias, al que numerosos analistas atribuyen una influencia determinante sobre los sectores más rentables de la economía cubana.
''La pregunta es si pueden reformarse dadas las personas que actualmente están al mando, tanto de GAESA como del propio Gobierno. Y creo que la respuesta es que no pueden'', declaró el jefe de la diplomacia estadounidense. Según Rubio, el sistema político y económico cubano carece de la capacidad necesaria para emprender reformas profundas mientras continúen dirigiéndolo los mismos actores que han supervisado décadas de estancamiento económico.
Marco Rubio exigió un cambio de liderazgo en Cuba y aseguró que no existirá crecimiento sostenible mientras el comunismo continúe en el poder
El secretario de Estado añadió que no considera posible una transformación significativa sin la aparición de nuevos liderazgos o de una visión diferente sobre el funcionamiento del país. ''No veo que sean capaces de reformarse a menos que asuman nuevas personas o que se imponga una nueva mentalidad'', sostuvo.
Durante la audiencia, Rubio también reveló que la administración Trump ha mantenido conversaciones con representantes cubanos y que Washington ha transmitido sus puntos de vista sobre las medidas que deberían adoptarse para que la economía de la isla pueda recuperarse. Aunque evitó detallar el contenido de esos contactos, confirmó que existe comunicación entre ambos gobiernos a pesar de las profundas diferencias políticas.
Las declaraciones se producen en medio de una situación especialmente delicada para Cuba. Desde principios de 2026, la isla enfrenta una grave crisis energética agravada por la reducción de los suministros de petróleo procedentes de sus principales socios. La situación se intensificó después de que la administración Trump aprobara nuevas medidas destinadas a limitar el acceso de La Habana a fuentes externas de combustible.
La Orden Ejecutiva 14380, firmada por Trump el pasado 29 de enero, estableció aranceles secundarios para países que exporten petróleo o derivados a Cuba. La medida provocó la suspensión de envíos desde México y la interrupción de los suministros venezolanos, profundizando los problemas energéticos de la isla.
El presidente Donald Trump firmó un decreto que aplicaba aranceles secundarios a aquellos países que proveyeran a la dictadura cubana de petróleo
Como consecuencia, Cuba afrontó uno de los periodos más difíciles de los últimos años. Los apagones se multiplicaron en todo el país y varias provincias registraron cortes eléctricos de más de 18 horas diarias. El déficit de generación alcanzó niveles históricos, afectando tanto a la actividad económica como a la vida cotidiana de millones de ciudadanos.
La situación económica también continúa deteriorándose. Diversos estudios estiman que el producto bruto interno cubano ha acumulado una caída superior al 15 % desde 2020, mientras las perspectivas para 2026 apuntan a una nueva contracción. La escasez de alimentos, medicamentos y productos básicos sigue siendo una de las principales preocupaciones de la población.
Frente a las acusaciones del Gobierno cubano, que responsabiliza al embargo estadounidense de la crisis, Rubio defendió que los problemas estructurales de la isla existían mucho antes de las últimas medidas adoptadas por Washington. Recordó que los apagones masivos y las protestas ciudadanas por la falta de servicios básicos ya se registraban durante 2024 y 2025.
La crisis económica y social, producto de las políticas del régimen comunista, han azotado fuertemente a la población cubana
Según el secretario de Estado, la situación actual refleja el agotamiento de un modelo económico incapaz de generar crecimiento sostenible y atraer inversiones suficientes para satisfacer las necesidades de la población. En su opinión, la dependencia de subsidios externos y la concentración del poder económico en manos del Estado han limitado las posibilidades de desarrollo durante décadas.
Rubio también reiteró las acusaciones de Washington contra La Habana por sus vínculos con organizaciones terroristas y por albergar instalaciones de inteligencia vinculadas a China y Rusia. El régimen cubano rechaza estas acusaciones y sostiene que forman parte de una estrategia para justificar una política hostil contra la isla.
Desde La Habana, las autoridades mantienen que cualquier transformación política o económica debe ser decidida exclusivamente por los cubanos y han denunciado que Estados Unidos busca provocar un colapso interno mediante la presión económica. Aunque el dictador Miguel Díaz-Canelmanifestó meses atrás su disposición a dialogar con Washington, las posiciones de ambas partes continúan siendo profundamente divergentes.
El dictador de Cuba ha mostrado predisposición a entablar diálogo con Estados Unidos, pero sus acciones no lo han demostrado