En medio de la cruzada feminista para defender a Lindsay Clancy —la asesina que utilizó bandas elásticas de ejercicio para estrangular a sus tres hijos—, poco después del incidente, personas normales decidieron recaudar fondos para el padre de estas criaturas como parte de una campaña en línea que superó el millón de dólares en donaciones.
Patrick Clancy vivía en el suburbio costero de Duxbury, estado de Massachusetts, con su esposa, Lindsay, y sus tres hijos pequeños —Callan, Dawson y Cora— que oscilaban entre los 8 meses y 5 años de edad. Una tarde de 2023, Patrick volvió del trabajo y encontró en el sótano de la casa familiar a sus tres hijos estrangulados y a su esposa gravemente herida en el jardín, ahora paralizada de la cintura para abajo.











