La administración Trump busca avanzar hacia un acuerdo nuclear en Doha mientras sectores radicales iraníes rechazan las negociaciones.
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La administración del presidente Donald Trump se prepara para una nueva ronda de negociaciones con el régimen iraní con el objetivo de alcanzar un acuerdo definitivo que ponga fin al programa nuclear de la dictadura islámica. Mientras Washington sostiene que Teherán tiene una oportunidad para tomar decisiones que beneficien a su población y reduzcan las tensiones en Medio Oriente, el proceso enfrenta una creciente resistencia por parte de los sectores más radicales del régimen iraní.
El enviado especial de Estados Unidos, Steve Witkoff, y Jared Kushner viajarán este martes a Doha, Qatar, donde mantendrán reuniones con autoridades cataríes encargadas de mediar entre Washington y Teherán. Paralelamente, equipos técnicos de ambos países celebrarán encuentros separados con mediadores de Qatar y Pakistán para avanzar en los aspectos prácticos de un eventual acuerdo.
Desde la Casa Blanca consideran que las próximas semanas serán determinantes. Un funcionario estadounidense afirmó que los líderes iraníes disponen de un plazo de 60 días para adoptar ''decisiones difíciles'' que, según Washington, podrían traducirse en estabilidad económica y prosperidad para el pueblo iraní.
''Los dirigentes iraníes tienen la oportunidad de tomar decisiones que, en última instancia, beneficiarán al pueblo iraní'', señaló el funcionario al referirse a las conversaciones en curso.
Steve Witkoff y Jared Kushner se reunirán con autoridades cataríes para entablar negociaciones para poner un punto final al programa nuclear iraní
El presidente Donald Trump restó dramatismo al encuentro de Doha, aunque reconoció que podría convertirse en un momento decisivo para el futuro de las relaciones entre ambos países.
''Quizás sea importante, quizás no'', declaró el mandatario antes de insistir en que Estados Unidos mantiene una posición de fortaleza tanto en el plano militar como en la mesa de negociación. Trump también aseguró que fue Irán quien solicitó la celebración de esta nueva ronda de conversaciones.
Las negociaciones se desarrollan tras la firma de un memorando de entendimiento que permitió reducir el riesgo de una confrontación militar directa en torno al Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de petróleo.
La Casa Blanca sostiene que dicho memorando constituye un acuerdo basado en resultados concretos, destinado a poner fin a las hostilidades, mantener abierto el Estrecho de Ormuz, reducir la presión sobre los mercados energéticos y avanzar hacia el abandono definitivo del programa nuclear iraní.
Donald Trump aseguró que los Estados Unidos poseen una superioridad tanto en el plano militar como en el político-estratégico
Sin embargo, el acercamiento diplomático ha provocado una fuerte reacción dentro del régimen iraní. Los sectores más conservadores consideran que cualquier negociación con Washington representa una concesión inaceptable y han intensificado sus críticas contra el presidente Masoud Pezeshkian y el equipo negociador.
Uno de los pronunciamientos más duros provino de Hussein Shariatmadari, representante del líder terrorista supremo Mojtaba Khamenei en el influyente diario conservador ''Kayhan''. El dirigente sostuvo que la venganza por la muerte del dictador Ali Khameneidebería llevarse a cabo ''en suelo estadounidense'' y afirmó que cualquier acuerdo con Washington debería exigir la entrega del presidente Trump para ser juzgado en Irán.
A estas declaraciones se sumó una carta firmada por 60 de los 88 integrantes de la Asamblea de Expertos, el organismo encargado de designar al líder supremo iraní. Los firmantes calificaron a Trump como un ''presidente criminal'' y sostuvieron que cualquier persona con acceso al mandatario estadounidense o al primer ministro israelí Benjamin Netanyahutendría el deber religioso de hacerlos comparecer ante la justicia.
Allegados al terrorista Mojtaba Jamenei aseguraron que las negociaciones llevadas a cabo por el presidente de Irán son ''inaceptables'' y fomentaron ataques terroristas dentro de los Estados Unidos
El documento también criticó la decisión de mantener abierto el Estrecho de Ormuz y rechazó que el programa nuclear forme parte de las negociaciones, al considerar que Irán debería utilizar esos asuntos como herramientas de presión frente a Estados Unidos e Israel.
Estas manifestaciones reflejan las profundas diferencias existentes dentro del sistema político iraní. Mientras los sectores más radicales, incluidos dirigentes cercanos a la Guardia Revolucionaria Islámica, promueven una política de confrontación permanente, el Gobierno de Pezeshkian intenta aprovechar la vía diplomática para aliviar la crisis económica que atraviesa el país.
El propio presidente iraní respondió este lunes a las críticas, denunciando que algunos grupos obstaculizan deliberadamente los esfuerzos del Gobierno mediante acusaciones de traición y ataques contra los integrantes del equipo negociador.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, aseguró que muchos grupos afines al régimen clerical entorpecen las negociaciones de paz
Pezeshkian aseguró que su administración trabaja para proteger los intereses nacionales, preservar la dignidad del país y mejorar las condiciones de vida de la población, afectada por una economía debilitada, una elevada inflación y el aumento del costo de los alimentos.
Las autoridades estadounidenses consideran que precisamente esa situación económica explica la disposición de Teherán para continuar negociando. Según un funcionario de Washington, el régimen sabe que debe responder al creciente descontento social provocado por el deterioro económico y la escasez de productos básicos.
En respaldo al presidente iraní también se pronunció el jurista Alavi Boroujerdi, quien calificó de ''valiente y encomiable'' la estrategia diplomática del Gobierno y sostuvo que no deben desaprovecharse las oportunidades de negociación.
El acuerdo firmado recientemente establece la reapertura del Estrecho de Ormuz y la normalización de todas sus operaciones
Mientras tanto, medios iraníes informaron que los equipos técnicos buscarán avanzar en la liberación de 6.000 millones de dólares en activos descongelados contemplados en el memorando de entendimiento, uno de los principales incentivos económicos para mantener abiertas las conversaciones.
La nueva ronda de negociaciones será seguida de cerca por la comunidad internacional, ya que su resultado podría definir no solo el futuro del programa nuclear iraní, sino también la estabilidad de Medio Oriente y la evolución de las relaciones entre Washington y Teherán.