El objetivo de Washington es permitir que compañías estadounidenses tengan un papel central en el desarrollo del programa nuclear civil saudita, al tiempo que se limita la participación de competidores estratégicos como Rusia y China.
Sin embargo, el acuerdo no ha estado exento de críticas demócratas. Uno de los principales puntos de controversia es el eventual enriquecimiento de uranio dentro de Arabia Saudita. Legisladores demócratas han advertido que cualquier autorización para desarrollar capacidades nacionales de enriquecimiento podría aumentar el riesgo de una carrera armamentística nuclear en Medio Oriente y facilitar que Riad avance eventualmente hacia la fabricación de armas nucleares.
Los representantes Don Beyer y John Garamendi, co-presidentes del Grupo de Trabajo sobre Armas Nucleares y Control de Armamentos de la Cámara de Representantes, expresaron preocupación. Según ambos congresistas, el pacto no incorpora suficientes salvaguardias para impedir que Arabia Saudita pueda buscar posteriormente desarrollar armas nucleares.















