El Departamento de Justicia del gobierno de Donald Trump le solicitó este lunes a la Corte Suprema que suspenda los tratamientos hormonales y cirugías para presos alojados en cárcel federales.
El mes pasado, un tribunal federal a cargo del juez Royce Lamberth le prohibió a la Oficina de Prisiones terminar con esta política y le ordenó a la administración Trump que continúe brindando atención médica a todo recluso que esté diagnosticado, o sea diagnosticado en el futuro, con disforia de género.
Este fallo surgió en respuesta de una demanda presentada el año pasado por un grupo de reclusos que fueron diagnosticados con disforia de género y que querían continuar con su tratamiento hormonal tras las rejas. Cabe recordar que, a mediados de febrero del año pasado, Trump emitió una orden ejecutiva que prohibía el uso de fondos federales para procedimientos o tratamientos médicos destinados a presos trans del sistema federal.
Dada esta directiva, el sistema penitenciario emitió nuevas pautas que prohibían al personal conceder solicitudes de adaptaciones de indumentaria para dichos reclusos y vetaban el uso de dinero federal para financiar dichas intervenciones médicas.
En febrero, la oficina estableció una nueva política, esta vez independiente del decreto de Trump: continuaría proporcionando servicios de salud mental a los presos transgénero que lo soliciten, pero no cirugías, ni terapia hormonal ni otros gastos como pelucas o sostenes.
Sin embargo, Lamberth volvió a bloquear las nuevas reglas y ordenó a la oficina que continuara brindando tratamientos médicos a los reclusos transgénero. Ese fallo fue en junio y el Departamento de Justicia lo apeló a principios mes, pero la Corte de Apelaciones de los Estados Unidos para el Circuito del Distrito de Columbia se negó a restablecer la política mientras avanzaban los procedimientos judiciales.
El gobierno de Trump le pidió a la Corte Suprema que suspenda los tratamientos hormonales y cirugías para presos alojados en cárcel federales.