Una investigación penal fue iniciada en Canadá a raíz del asesinato de Brigitte Stegemann, una abuela cristiana de 83 años que fue sometida contra su voluntad a la eutanasia pese a que, según explicó la propia familia, había manifestado en reiteradas oportunidades que no quería morir de esa manera.
Stegemann había sido diagnosticada con cáncer de estómago en febrero de este año. De acuerdo con el relato de sus familiares, rechazó expresamente la eutanasia porque consideraba que contradecía sus convicciones religiosas.
La familia sostiene además que atravesaba problemas cognitivos que le impedían comprender y decidir de manera independiente sobre una cuestión de semejante importancia.
La abuela.
Uno de los episodios relatados por sus familiares ocurrió cuando Stegemann intentó retirar el catéter mientras gritaba que no quería recibir “la inyección”. Su nieta, Brigitte Kranendonk, aseguró al medio Daily Mail que su abuela estaba profundamente angustiada. “Estaba llorando desconsoladamente”, declaró.
La familia afirma que, pese al rechazo de la abuela, una enfermera insistió con el procedimiento y consideró a los familiares como un “obstáculo”. Dos días antes de su muerte, Stegemann se encontraba inconsolable y había manifestado que se había equivocado.
La situación se volvió todavía más grave el día en que murió. Según el relato familiar, cuando el personal intentó confirmar su consentimiento, Stegemann no respondía. Sin embargo, el procedimiento se realizó apenas diez minutos después.
Sus familiares también cuestionaron seriamente su capacidad mental. Según su relato, Stegemann tenía dificultades para recordar información y, cuando un médico le preguntó cuántos hermanos tenía, respondió que uno, aunque en realidad tenía trece.
La abuela.
Declaraciones de la familia
En una declaración posterior al asesinato, los familiares expresaron: “Nuestra familia no apoyaba la eutanasia en las circunstancias de GG y expresa serias preocupaciones de que GG no fuera mentalmente capaz de tomar una decisión tan importante de forma independiente".
Y agregaron: "GG había vivido durante muchos años con lo que nuestra familia sabía que era una discapacidad cognitiva o del desarrollo no diagnosticada y de por vida (que sospechábamos que podría estar dentro del espectro autista), lo que afectaba profundamente su capacidad de procesamiento, comprensión y toma de decisiones”.
El relato sobre el procedimiento también generó alarma. Los familiares aseguran que la enfermera tuvo dificultades para encontrar una vena y que intentó colocar la vía intravenosa varias veces, alternando entre ambos brazos. Según la familia, Stegemann terminó cubierta de sangre.
“Había una cantidad significativa y alarmante de sangre cubriendo a GG, la ropa de cama y el área circundante; era la mayor cantidad de sangre que Brigitte había visto jamás”, sostuvo la familia.
Ante estas circunstancias, los familiares presentaron una denuncia formal ante el Médico Forense Jefe de Ontario. Solicitaron que se investigara la capacidad mental de Stegemann, la omisión de su poder notarial y la ausencia de un consentimiento claro.
La policía local confirmó que el caso está siendo investigado penalmente. La familia reclama ahora mayor transparencia y controles sobre los procedimientos de "muerte asistida", especialmente cuando se trata de pacientes cognitivamente vulnerables.
“Esperamos que su historia sirva de advertencia y de llamamiento urgente a favor de una mayor transparencia clínica, la inclusión obligatoria de la familia en el caso de pacientes cognitivamente vulnerables y una estricta responsabilidad legal para los centros que operan al margen de la ley”, concluyó la familia.