Una nueva polémica sacude al sistema educativo europeo y vuelve a poner en el centro del debate las tensiones vinculadas a la integración cultural y religiosa en las aulas. En los últimos días, denuncias de padres en Alemania y un conflicto disciplinario en Austria encendieron la alarma sobre situaciones ocurridas durante el Ramadán, el mes sagrado del islam, en las que estudiantes no musulmanes habrían sido presionados o afectados por prácticas religiosas dentro de los centros educativos. El caso más reciente se registró en la ciudad alemana de Kleve, donde varias familias denunciaron que alumnos musulmanes habrían intimidado a otros estudiantes para que ayunaran o escondieran su comida durante el horario escolar. Según relataron los padres, la situación generó miedo entre algunos niños, que optaron por comer a escondidas durante el recreo para evitar burlas o amenazas.
Los hechos habrían ocurrido en la Joseph-Beuys-Gesamtschule, un centro educativo de la localidad. De acuerdo con los testimonios recogidos por medios alemanes, dos alumnas de quinto curso fueron presionadas por compañeros musulmanes para que tiraran su bocadillo durante el recreo simplemente porque “era Ramadán”. Una de las madres relató con preocupación lo que su hija le contó al regresar a casa. Según explicó, los compañeros musulmanes les dijeron: «Tenemos Ramadán, ahora tienes que ayunar y tirar tu pan a la basura o verás las consecuencias».

Otra madre señaló que su hija acudió a una profesora para contar lo sucedido. Sin embargo, la respuesta que recibió generó aún más inquietud entre las familias. Según su testimonio, la docente le indicó que, cuando comieran, debían hacerlo girándose para que los compañeros que estaban ayunando no las vieran. Las denuncias no se limitaron a ese episodio. Algunos padres también aseguraron que varios estudiantes que estaban ayunando se burlaban de quienes comían durante el recreo. Según relataron, algunos alumnos realizaban gestos de vómito o sonidos de asco dirigidos a los compañeros que consumían alimentos.
En uno de los casos denunciados, la situación derivó incluso en insultos de carácter identitario. Según las familias afectadas, una niña fue insultada por otros estudiantes con expresiones como «fea alemana», lo que incrementó la preocupación entre varios padres del colegio. Ante la creciente polémica, la dirección de la Joseph-Beuys-Gesamtschule publicó un comunicado en redes sociales para referirse a la situación. El centro afirmó que una investigación interna no encontró indicios de un problema estructural dentro de la institución.
Según el colegio, la controversia se habría originado por «una comunicación no del todo clara». No obstante, la institución anunció que revisará lo ocurrido junto con el profesorado y los estudiantes. En su declaración pública, la escuela sostuvo que «toda forma de violencia o acoso no tiene cabida en nuestra escuela» y aseguró que su objetivo es garantizar que todos los alumnos se sientan seguros y respetados. El caso también llegó a las autoridades educativas del estado alemán de Renania del Norte-Westfalia, que confirmaron que se encuentran examinando lo sucedido.









