En uno de los casos denunciados, la situación derivó incluso en insultos de carácter identitario. Según las familias afectadas, una niña fue insultada por otros estudiantes con expresiones como «fea alemana», lo que incrementó la preocupación entre varios padres del colegio. Ante la creciente polémica, la dirección de la Joseph-Beuys-Gesamtschule publicó un comunicado en redes sociales para referirse a la situación. El centro afirmó que una investigación interna no encontró indicios de un problema estructural dentro de la institución.
Según el colegio, la controversia se habría originado por «una comunicación no del todo clara». No obstante, la institución anunció que revisará lo ocurrido junto con el profesorado y los estudiantes. En su declaración pública, la escuela sostuvo que «toda forma de violencia o acoso no tiene cabida en nuestra escuela» y aseguró que su objetivo es garantizar que todos los alumnos se sientan seguros y respetados. El caso también llegó a las autoridades educativas del estado alemán de Renania del Norte-Westfalia, que confirmaron que se encuentran examinando lo sucedido.











