La firma estuvo encabezada por el príncipe heredero saudita, Mohammed bin Salman; el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan; y el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif.
Desde Turquía, sin embargo, intentaron aclarar que la nueva arquitectura defensiva no está dirigida específicamente contra otro Estado. La presidencia turca aseguró que el acuerdo busca contribuir a "la preservación de la paz y la estabilidad" regional.
La alianza llega en un momento especialmente delicado para Medio Oriente, atravesado por la guerra entre Estados Unidos e Irán, los ataques contra países del Golfo y las acciones de organizaciones respaldadas por Teherán, como los hutíes de Yemen y las milicias chiíes de Irak.












