La Cámara de los Comunes de Canadá aprobó un ridículo proyecto de ley destinado a reforzar la legislación contra los ''delitos de odio'', una iniciativa que ha generado un intenso debate sobre los límites entre la protección de minorías y la libertad religiosa. El texto, conocido como ''Combatting Hate Act'' (Bill C-9), fue respaldado por 186 votos contra 137 y ahora deberá ser revisado por el Senado.
Impulsado por el gobierno progresista con apoyo del Bloc Québécois, el proyecto introduce modificaciones al Código Penal con el objetivo de ampliar la protección de espacios religiosos, culturales y comunitarios frente a ataques y actos discriminatorios. No obstante, uno de sus aspectos más polémicos es la eliminación de una defensa legal que permitía justificar determinadas expresiones basadas en creencias religiosas o en textos sagrados en casos vinculados a delitos de odio.












