Poco después, el propio Trump informó que había mantenido contacto con el primer ministro australiano y actualizó la situación. ''Acabo de hablar con el Primer Ministro australiano, Anthony Albanese, sobre la Selección Nacional Femenina de Fútbol de Irán. ¡Está al tanto! Cinco ya han sido atendidas y el resto está en camino. Sin embargo, algunos sienten que deben regresar porque les preocupa la seguridad de sus familias, incluidas las amenazas a sus familiares si no regresan. En cualquier caso, el Primer Ministro está haciendo un excelente trabajo con esta situación tan delicada. ¡Que Dios bendiga a Australia!”, publicó.
Según informó la cadena SBS News, las jugadoras permanecían bajo la protección de la Policía Federal Australiana, mientras se analizaba su situación migratoria. Finalmente, el ministro del Interior y Migraciones de Australia, Tony Burke, anunció que el país les concedería asilo político, y aseguró que la misma opción estaba disponible para otras integrantes del equipo. “Australia ha acogido al equipo femenino de fútbol iraní en nuestro corazón”, afirmó Burke, agregando que “a los demás miembros del equipo la misma oportunidad está ahí”.
Las cinco jugadoras que solicitaron protección son Zahra Sarbali, Mona Hamoudi, Zahra Ghanbari, Fatemeh Pasandideh y Atefeh Ramazani-Zadeh, según informaron medios iraníes.
Paradójicamente, la participación de Irán en el torneo había sido inicialmente celebrada por activistas internacionales. La clasificación del combinado a la Copa Asiática femenina fue la primera desde 2002, un hecho que muchos interpretaron como un avance simbólico para las mujeres en un país donde las libertades femeninas están severamente restringidas. Sin embargo, el clima cambió radicalmente tras la eliminación del equipo y la posibilidad del regreso a Irán.











