EAU impulsa una acción contra Irán en Ormuz y pidió una coalición liderada por EEUU ante la creciente tensión regional
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Los Emiratos Árabes Unidos (EAU) están instando a Estados Unidos a reabrir de manera forzosa el estratégico Estrecho de Ormuz y se han ofrecido a colaborar en cualquier operación militar que garantice la libre navegación. El país del Golfo también busca que el Consejo de Seguridad de la ONU apruebe una resolución que respalde dicha acción, mientras continúa enfrentando ataques iraníes que amenazan la seguridad regional y el comercio internacional.
Funcionarios emiratíes explicaron que han solicitado a Estados Unidos, junto con fuerzas militares europeas y asiáticas no especificadas, a formar una coalición para garantizar el tránsito seguro por Ormuz. Además, los EAU evalúan qué contribuciones militares podrían ofrecer para ayudar a romper el control iraní sobre el estrecho. Entre las propuestas discutidas, figura la ocupación por parte de Estados Unidos de islas bajo control iraní, incluyendo Abu Musa, reclamada por Abu Dhabi.
El Estrecho de Ormuz es vital para la economía mundial, pues por él circula aproximadamente una quinta parte del petróleo y gas natural licuado global. La agresión iraní en la región ha elevado la tensión: durante la campaña militar conjunta de Estados Unidos e Israel, varios países del Golfo, que albergan bases estadounidenses, fueron atacados por Irán. Estos incidentes muestran la disposición de Teherán a usar rutas marítimas estratégicas como herramienta de presión geopolítica, poniendo en riesgo la seguridad regional y la estabilidad energética mundial.
El liderazgo de los Emiratos Árabes Unidos han ofrecido su ayuda a los Estados Unidos para liberar el bloqueo del Estrecho de Ormuz
Los países aliados del Golfo, consideran que la situación actual ofrece una oportunidad histórica para debilitar el régimen clerical iraní y provocar cambios significativos en su liderazgo o conducta. Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Bahréin han coincidido en que cualquier operación militar no debería concluir hasta observar transformaciones sustanciales en el comportamiento de Irán.
Los recientes ataques iraníes confirman la amenaza que representa Teherán. A principios de semana, drones impactaron depósitos de combustible en el aeropuerto internacional de Kuwait, causando un incendio de gran magnitud. En Bahréin, se reportó un fuego en una instalación industrial atribuido a un ataque iraní, mientras que un petrolero cerca de Doha, Qatar, sufrió daños en el casco por un proyectil no identificado, aunque la tripulación resultó ilesa. Estos hechos muestran la persistente agresión iraní y su uso de la violencia para presionar a los países vecinos y afectar el comercio marítimo.
Estados Unidos ha reforzado su presencia militar en la región, enviando marines para posibles operaciones terrestres, incluyendo en el Estrecho de Ormuz. Al mismo tiempo, Washington ha indicado disposición a mantener contactos con la dirigencia iraní, aunque Irán ha matizado que las comunicaciones actuales no constituyen negociaciones formales. El presidente Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio señalaron que el final del conflicto podría estar cerca, aunque manteniendo presión sobre la conducta agresiva de Teherán.
Expertos y aliados han criticado duramente la estrategia iraní, afirmando que sus acciones buscan consolidar influencia regional mediante tácticas coercitivas como el bloqueo del comercio marítimo y ataques a infraestructuras estratégicas. En este contexto, los Emiratos y otros aliados del Golfo insisten en la necesidad de garantizar que la libertad de navegación en Ormuz sea preservada, asegurando la seguridad regional y la estabilidad del mercado energético.
Donald Trump y Marco Rubio aseguraron que la guerra con Irán probablemente finalice muy pronto