La reconstrucción nacional de Colombia ha comenzado, pero no solo contra los embates de la naturaleza, sino contra el pesado legado del socialismo. Tras años de decadencia bajo el mandato de Gustavo Petro, que sumió al país en una profunda crisis de salud, el colosal terremoto del 10 de agosto terminó por exponer la fragilidad de la infraestructura pública heredada.
En este escenario de emergencia, la gran movilización del sector privado se ha consolidado como la verdadera salvación del país: los empresarios colombianos donarán cientos de miles de millones de pesos para fortalecer el gasto en salud del gobierno actual, demostrando que la libre empresa es el motor de la recuperación frente a la desidia estatal del pasado.

La catástrofe natural que sacudió al territorio de Colombia alcanzó una magnitud de 7,4 en la escala de Richter, con epicentro en San José del Palmar, Chocó.
El reporte oficial de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (Ungrd) detalla una tragedia de escala nacional: el sismo impactó de manera directa a 15 departamentos y 450 municipios, dejando un lamentable saldo de 289 personas fallecidas y más de 185.000 damnificados.
Los equipos de rescate continúan trabajando incansablemente en un panorama desolador que registra 120.238 familias afectadas, 4.187 heridos, 143 desaparecidos y 354 personas rescatadas en las zonas de mayor impacto.















