El Gobierno de Estados Unidos destinará 20 millones de dólares a Bolivia con el objetivo de fortalecer la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado transnacional.
La medida forma parte de una nueva etapa de cooperación bilateral formalizada mediante la firma de una Carta de Acuerdo entre ambos países, según informó la Cancillería boliviana.
El entendimiento fue suscrito por el ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, Fernando Aramayo, y la encargada de Negocios de la Embajada de Estados Unidos en La Paz, Debra Hevia. El documento establece un marco de colaboración orientado a reforzar las capacidades institucionales del país sudamericano en materia de seguridad.
Donald Trump y Rodrigo Paz.
De acuerdo con el comunicado oficial difundido por la Cancillería, los fondos serán destinados a distintas áreas estratégicas, incluyendo cooperación técnica, programas de capacitación y la provisión de equipamiento especializado.
El objetivo es fortalecer el desempeño de las instituciones bolivianas en ámbitos como la seguridad pública, la investigación criminal y el combate al crimen organizado.
En ese contexto, el Gobierno de Rodrigo Paz reafirmó su postura frente a la cooperación internacional en materia de seguridad. "Bolivia reafirma su compromiso con una cooperación internacional basada en la responsabilidad compartida, el respeto mutuo y la acción coordinada frente a los desafíos comunes de seguridad", expresó el comunicado.
La implementación de esta asistencia económica se produce en un escenario interno complejo, marcado por disturbios violentos y bloqueos de carreteras que se desarrollan desde mayo.
Marco Rubio y Rodrigo Paz.
Se trata de un intento de golpe de Estado impulsado por organizaciones sindicales y manifestantes vinculados al exdictador pedófilo Evo Morales (2006-2019), que busca derrocar al actual mandatario boliviano.
En medio de este conflicto, funcionarios de alto nivel de Estados Unidos manifestaron su respaldo al Gobierno de Paz. El secretario de Estado, Marco Rubio, y el secretario de Guerra, Pete Hegseth, expresaron su apoyo a la administración boliviana.
En paralelo, ambos países avanzan en el proceso de normalización de sus relaciones diplomáticas, interrumpidas desde 2008 tras la expulsión del entonces embajador estadounidense, Philip Goldberg, por decisión del gobierno de Evo Morales.
El acuerdo anunciado refuerza el alineamiento en materia de seguridad entre Estados Unidos y Bolivia, en un escenario donde la cooperación internacional es un eje central frente a los desafíos del narcotráfico y el crimen organizado en la región.