La misteriosa muerte de una trabajadora de un laboratorio de investigación de la peste en la región rusa de Irkutsk generó preocupación internacional y llevó a Ken Alibek a advertir sobre los graves riesgos detrás del caso y el posible brote.
El especialista y exfuncionario, de 76 años, conoce de primera mano el funcionamiento del programa soviético de armas biológicas, del que llegó a ser uno de sus principales responsables.
Alibek, cuyo nombre de nacimiento es Kanatjan Alibekov, fue el número dos y director científico de Biopreparat, la estructura secreta de la Unión Soviética dedicada al desarrollo de armas biológicas durante la Guerra Fría.
Ken Alibek.
En 1992 desertó a Estados Unidos y posteriormente reveló información secreta sobre la magnitud del programa soviético y sus investigaciones sobre distintos patógenos.
En una columna publicada este martes por el Daily Mail, Alibek se refirió a la muerte de Darya Shipilova, una trabajadora de laboratorio de 28 años que falleció después de ser hospitalizada el 29 de septiembre.
Las autoridades rusas no confirmaron que hubiera padecido peste y señalaron que se trató de una "neumonía de origen desconocido", pero diversos medios locales alertaron de un supuesto brote. “Es sumamente sospechoso”, declaró Alibek al Daily Mail.
Darya Shipilova.
Los experimentos soviéticos y la peste
La preocupación del científico está vinculada especialmente con la posibilidad de que una eventual infección pudiera involucrar una variante resistente a los antibióticos. Según explicó, la antigua Unión Soviética investigó y desarrolló versiones de Yersinia pestis, la bacteria responsable de la peste, incluyendo cepas modificadas para resistir antibióticos.
Alibek sostuvo que el caso debería ser observado especialmente si las personas que permanecen bajo vigilancia comenzaran a presentar complicaciones graves o no respondieran a los antibióticos habituales.
"Si entre las personas que están en cuarentena se observa un aumento en el número de fallecidos, es posible que se trate de una enfermedad resistente a los antibióticos", declaró.
La situación también despertó interrogantes por las versiones contradictorias sobre lo ocurrido dentro del instituto. Algunos informes señalaron que Shipilova podría haber roto accidentalmente un tubo de ensayo que contenía Yersinia pestis días antes de enfermar.
Sin embargo, las autoridades rusas negaron todo y afirmaron que las muestras tomadas a la trabajadora no revelaron microorganismos relacionados con su trabajo y que no se detectó ningún accidente de laboratorio con patógenos peligrosos.
Ken Alibek.
Alibek también cuestionó la falta de transparencia que caracteriza a determinados episodios relacionados con la investigación biológica en Rusia. También criticó que las autoridades locales intenten catalogar la muerte inicialmente como una "neumonía común" para evitar el pánico y la inspección internacional "Sin duda, la información sobre ese caso está completamente cerrada", afirmó al medio británico.
El exfuncionario recordó además el antecedente del programa soviético y sostuvo que las instalaciones científicas heredadas de aquella época merecen especial atención.
Expresó su temor continuo de que, pese a los tratados firmados, los elementos científicos del programa de armas ofensivas nunca se destruyeron por completo, sino que fueron absorbidos y reorientados bajo el amparo de "investigación defensiva" en la Rusia actual.
"Rusia está trabajando en armas biológicas, sin duda; de lo contrario, no habrían construido instalaciones tan enormes en los últimos años", dijo Alibek.
Mientras continúan las investigaciones, cientos de personas que tuvieron contacto con Shipilova fueron sometidas a medidas de vigilancia y algunas áreas vinculadas al hospital fueron restringidas. La presencia de autoridades sanitarias rusas en la región aumentó la atención sobre el caso, aunque hasta el momento no existe una confirmación oficial de que la muerte haya sido provocada por peste ni de que haya ocurrido un accidente de laboratorio