El gobierno de José Antonio Kast avanza con un paquete de medidas orientadas a reactivar la economía, luego de varios años de bajo crecimiento, caída de la inversión y creciente presión sobre las cuentas públicas. La estrategia oficial se centra en promover la llegada de capitales, mejorar la competitividad y dinamizar sectores clave como la minería, la energía y la industria.
El punto de partida está condicionado por los problemas económicos acumulados durante la gestión de Gabriel Boric. Entre ellos, se destaca un déficit fiscal elevado, acompañado por un aumento de la deuda pública y una reducción del margen de maniobra del Estado. A esto se sumó un escenario de inversión debilitada, que afectó la capacidad de crecimiento sostenido y generó incertidumbre en el sector productivo.












