El Gobierno de José Antonio Kast realizó un nuevo operativo de expulsión de extranjeros, en el que 40 ciudadanos fueron trasladados a Colombia, Bolivia y Ecuador. La medida fue ejecutada por el Servicio Nacional de Migraciones, en coordinación con la Policía de Investigaciones (PDI), como parte de la política de control migratorio impulsada por las autoridades chilenas para hacer cumplir las resoluciones de expulsión vigentes.
Del total de personas expulsadas, 24 correspondían a expulsiones administrativas dictadas por el Servicio Nacional de Migraciones, principalmente por haber ingresado al país por pasos no habilitados o por incumplir la legislación migratoria. Las otras 16 fueron expulsadas por orden judicial luego de haber sido condenadas por distintos delitos cometidos en territorio chileno, informaron las autoridades.













