El partido de la primer ministro Mette Frederiksen obutvo un durísimo revés electoral en las elecciones parlamentarias y el comunismo se erige como una amenaza.
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La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, sufrió este martes un fuerte revés electoral luego de que su partido, los Socialdemócratas, se encaminara hacia su peor resultado en más de un siglo, en unos comicios dominados por las preocupaciones sobre el costo de vida y la inmigración.
De acuerdo con proyecciones basadas en el recuento completo de votos, los Socialdemócratas obtendrían 38 escaños en el Parlamento (Folketing), una caída significativa respecto a los 50 logrados en las elecciones anteriores. A pesar del retroceso, el bloque de izquierda sumaría 84 escaños frente a los 77 de los partidos de derecha, lo que deja abierta la posibilidad de que Frederiksen permanezca en el poder, aunque su continuidad dependerá de complejas negociaciones para formar gobierno.
Durante la campaña, Frederiksen, de 48 años, centró su mensaje en su experiencia y liderazgo en política internacional, especialmente en la gestión de la relación con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y en la respuesta europea a la guerra en Ucrania. Sin embargo, estas cuestiones quedaron eclipsadas por preocupaciones internas, en particular el impacto de la inflación y el encarecimiento del costo de vida en los hogares daneses.
Frederiksen mantiene una relación cordial con la administración estadounidense de Donald Trump
Analistas coinciden en que la mandataria quedó atrapada entre presiones de distintos sectores del electorado. Por un lado, votantes de izquierda criticaron el endurecimiento de las políticas migratorias bajo su gobierno, consideradas entre las más estrictas de Europa. Por otro, sectores de derecha cuestionaron su gestión económica y su credibilidad en ese ámbito.
El descontento se reflejó en el avance de fuerzas opositoras, especialmente del Partido Popular Danés, liderado por Morten Messerschmidt, que logró un fuerte crecimiento hasta alcanzar el 9,1% de los votos. La formación capitalizó el malestar social con propuestas como restringir drásticamente la inmigración y eliminar impuestos sobre los combustibles para aliviar la presión económica.
En este escenario fragmentado, el partido Moderados, encabezado por Lars Lokke Rasmussen, podría desempeñar un papel clave en la formación del próximo gobierno. Rasmussen señaló que no existe una mayoría clara ni hacia la izquierda ni hacia la derecha, lo que anticipa negociaciones prolongadas. Además, pidió a Frederiksen abandonar su propuesta de impuesto a la riqueza, una medida que buscaba financiar reformas educativas y reforzar su perfil progresista.
Las dificultades para formar una coalición se acentuaron con la postura del líder del Partido Liberal y ministro de Defensa, Troels Lund Poulsen, quien descartó la posibilidad de continuar gobernando junto a Frederiksen. Esta negativa complica aún más el panorama político de la primera ministra.
El partido de derecha, liderado por Morten Messerschmidt, logró un importante crecimiento en las elecciones parlamentarias
En el plano internacional, Frederiksen mantiene reconocimiento por su postura firme respecto a Groenlandia y por haber impulsado un aumento del gasto en defensa tras la invasión rusa de Ucrania. No obstante, su estilo de liderazgo, considerado por algunos como confrontativo, y el desgaste tras varios años en el poder han alimentado el deseo de cambio entre los votantes.
Los resultados también fueron seguidos de cerca en Groenlandia, territorio autónomo del Reino de Dinamarca, donde existe interés en aprovechar el nuevo contexto político para re-negociar su relación con Copenhague, especialmente ante el creciente interés estratégico de Estados Unidos en el Ártico.
Pese al retroceso electoral, Frederiksen no queda fuera de la contienda por un tercer mandato. Sin embargo, el debilitamiento de su partido y la fragmentación del Parlamento plantean un escenario incierto que podría derivar en semanas de intensas negociaciones. El desenlace definirá no solo el futuro político de la primera ministra, sino también el rumbo de Dinamarca en un contexto marcado por desafíos económicos y tensiones geopolíticas.
Frederiksen llevó a cabo un aumento en el presupuesto de defensa y aún se mantiene con chances de aspirar a un tercer mandato