Canadá busca ampliar sus exportaciones hacia China mientras crecen las críticas por los riesgos económicos, políticos y estratégicos del acercamiento a Pekín.
Canadá y China dieron esta semana una nueva señal de acercamiento diplomático y comercial con la visita a Ottawa del ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, quien afirmó que las exportaciones canadienses al mercado chino podrían duplicarse en los próximos años.
La propuesta fue recibida favorablemente por el gobierno del primer ministro socialista Mark Carney, que busca diversificar sus relaciones económicas en medio de las tensiones comerciales con Estados Unidos, aunque el acercamiento también ha despertado críticas por la creciente dependencia que podría generar respecto a Pekín.
Durante una reunión con la ministro canadiense de Asuntos Exteriores, Anita Anand, Wang sostuvo que Canadá podría superar ampliamente su meta de aumentar un 50% las exportaciones hacia China para 2030. Según el jefe de la diplomacia china, el intercambio comercial entre ambos países tiene potencial para crecer aún más y alcanzar un incremento cercano al 100%.
Anand respondió destacando que Canadá está enfocado en fortalecer su economía mediante la diversificación de sus relaciones comerciales. La ministra subrayó que el vínculo económico con China sigue siendo significativo para Ottawa y constituye una pieza importante de la estrategia del gobierno para ampliar mercados más allá de Estados Unidos.
La ministra de Relaciones Exteriores del gobierno socialista de Carney, aseguró que buscarán aumentar en un 50% las exportaciones hacia China para el 2030
La visita de Wang, la primera de un ministro de Relaciones Exteriores chino a Canadá en una década, representa uno de los gestos más importantes en el proceso de reconstrucción de una relación bilateral que atravesó años de tensiones diplomáticas y comerciales. Durante su estancia, el funcionario también mantuvo un encuentro privado con el primer ministro Mark Carney.
Según un comunicado difundido por la oficina de Anand tras la reunión, ambas partes discutieron temas relacionados con comercio, derechos humanos e interferencia extranjera. Los dos gobiernos coincidieron en la necesidad de mantener canales de comunicación estables para profundizar la cooperación y resolver diferencias cuando sea posible.
El acercamiento se produce después de que Canadá y China alcanzaran en enero un acuerdo inicial para reducir aranceles sobre determinados productos, incluidos vehículos eléctricos y canola. Ese entendimiento fue impulsado por Carney, quien se convirtió en el primer jefe de gobierno canadiense en visitar China desde 2017.
El primer ministro izquierdista de Canadá mantuvo una reunión con el ministro chino de Relaciones Exteriores
China es actualmente el segundo socio comercial más importante de Canadá, por detrás de Estados Unidos. Sin embargo, el gobierno canadiense busca disminuir su dependencia del mercado estadounidense después de que la administración de Donald Trump impusiera nuevos aranceles a productos canadienses, profundizando las fricciones comerciales entre ambos países.
Carney ha convertido la diversificación económica en uno de los pilares de su agenda. El primer ministro ha prometido duplicar las exportaciones canadienses hacia mercados distintos de Estados Unidos durante la próxima década y ha firmado más de veinte acuerdos económicos y de seguridad durante el último año. Esta semana, además, defendió en un discurso en Nueva York la necesidad de construir una nueva relación con Washington basada en una cooperación más equilibrada.
No obstante, la estrategia ha generado cuestionamientos entre sectores políticos y expertos en política exterior. Los críticos argumentan que reducir la dependencia de Estados Unidos mediante una mayor integración con China podría exponer a Canadá a nuevas vulnerabilidades económicas y geopolíticas.
El gobierno de los Estados Unidos ha aplicado altas tasas arancelarias a Canadá por los maltratos comerciales de Ottawa para con Washington
Diversos analistas recuerdan que Pekín ha sido acusado en varias ocasiones de utilizar el comercio como instrumento de presión política contra países con los que mantiene disputas diplomáticas. Canadá experimentó episodios de este tipo en el pasado, cuando exportaciones agrícolas canadienses enfrentaron restricciones en medio de desacuerdos bilaterales.
También persisten preocupaciones relacionadas con los derechos humanos y la interferencia china en asuntos políticos canadienses. Aunque estos temas fueron abordados durante las conversaciones oficiales, los críticos sostienen que el gobierno de Carney corre el riesgo de priorizar los beneficios económicos sobre cuestiones de seguridad nacional y valores democráticos.
Las tensiones se han visto reflejadas además en el debate sobre Taiwán. La visita de Wang coincidió con la reciente travesía del buque canadiense HMCS Charlottetown por el estrecho de Taiwán, una operación que provocó una protesta formal de Pekín. China reiteró que se opone a cualquier acción que considere una amenaza a su soberanía, mientras que Canadá mantiene su defensa de la libertad de navegación en la región.
En los últimos días, el régimen chino presentó una protesta formal contra Canadá por la incursión de un buque canadiense a través de Taiwán