Gracias al trabajo de Pablo Quirno al frente de la Cancillería del Gobierno de Javier Milei y de la fundación Global Center for Human Rights (GCHR), se consolidó un bloque latinoamericano provida dentro de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), integrado por Argentina, Paraguay, Colombia, Perú, Chile y Costa Rica, cuyos representantes coordinaron posiciones en defensa de la vida, la familia y la soberanía nacional.
El avance se produjo durante el 63º período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, donde los seis países adoptaron posiciones coincidentes frente a una serie de resoluciones que incorporaban referencias al aborto, la perspectiva de género y los denominados "derechos sexuales y reproductivos".











