Un estudio del Atlantic Council sostuvo que las iniciativas impulsadas por el gobierno de Donald Trump redujeron la influencia de Beijing en sectores estratégicos de la región.
Un informe presentado por el centro de estudios Atlantic Council concluyó que la estrategia de seguridad y política exterior impulsada por Estados Unidos logró frenar el avance de China en América Latina y el Caribe durante los últimos meses.
El documento sostiene que las medidas adoptadas por la administración del presidente Donald Trump fortalecieron la posición de Washington frente a la creciente influencia económica, comercial y geopolítica de la dictadura de Xi Jinping en el hemisferio occidental.
El presidente Donald Trump junto a varios presidentes latinoamericanos en el Escudo de las Americas
Según el dossier, la Casa Blanca implementó una serie de iniciativas destinadas a reducir la dependencia regional de las inversiones y el financiamiento del régimen de Xi. Entre ellas figuran nuevos acuerdos para asegurar cadenas de suministro estratégicas, programas de cooperación en minerales críticos y el denominado "Escudo de las Américas", un mecanismo de coordinación en materia de seguridad para combatir el crimen organizado transnacional.
El informe sostiene que estas políticas comenzaron a limitar la capacidad de China para expandir su presencia en sectores clave como puertos, telecomunicaciones, energía e infraestructura. Además, señala que varios gobiernos latinoamericanos fortalecieron su cooperación con Washington en materia de defensa, inteligencia y seguridad, reduciendo el margen de maniobra de Beijing en la región.
SIn embargo, el régimen chino mantiene importantes inversiones en minería, infraestructura, energía y transporte, además de ser uno de los principales socios comerciales de numerosos países de la región. Por ese motivo, el estudio sostiene que Estados Unidos deberá mantener una presencia activa si pretende consolidar los avances alcanzados.
El presidente Donald Trump junto al dictador Xi Jinping
El documento también destaca que la competencia entre Washington y Beijing se ha convertido en uno de los principales ejes geopolíticos del continente. Mientras Estados Unidos busca reforzar sus alianzas tradicionales mediante acuerdos de seguridad y cooperación estratégica, China continúa utilizando inversiones, créditos y proyectos de infraestructura para ampliar su influencia política y económica en América Latina y el Caribe.
La publicación del informe coincide con una etapa de creciente rivalidad entre ambas potencias por su presencia en el hemisferio occidental. Para el Atlantic Council, la estrategia impulsada por la administración Trump permitió recuperar parte de la influencia estadounidense en la región, aunque advierte que la competencia con China seguirá siendo uno de los principales desafíos de la política exterior de Washington en los próximos años.