Las violentas protestas registradas en Bolivia contra el gobierno de Rodrigo Paz ya dejaron al menos 127 detenidos y varios policías heridos tras enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad en distintos puntos de La Paz y otras regiones del país. El gobierno denunció que detrás de los disturbios existe un intento coordinado de desestabilización impulsado por sectores vinculados a Evo Morales.
Los incidentes más graves ocurrieron en las inmediaciones de la Plaza Murillo, sede del poder político boliviano, donde grupos de manifestantes intentaron avanzar hacia edificios gubernamentales mientras lanzaban piedras, explosivos caseros y cartuchos de dinamita contra efectivos policiales. Las fuerzas de seguridad respondieron utilizando gases lacrimógenos y operativos de dispersión para impedir que los grupos violentos tomaran el control de la zona.

Según informaron autoridades bolivianas, varios policías resultaron heridos durante los ataques, algunos de ellos con lesiones provocadas por explosiones y objetos contundentes. Imágenes difundidas por medios locales mostraron vehículos dañados, calles destruidas y fuertes enfrentamientos en distintos sectores de la capital.
El Ministerio de Gobierno confirmó además la detención de 127 personas acusadas de participar en actos de violencia, ataques contra las fuerzas de seguridad y daños a bienes públicos. Parte de los arrestados habría sido identificada como integrante de grupos radicalizados vinculados a organizaciones afines al ex presidente Evo Morales conocidos como los Ponchos Rojos.









