Los ex primeros ministros Naftali Bennett y Yair Lapid anunciaron una alianza electoral de cara a 2026 bajo el liderazgo de Bennett.
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En un intento por recuperar protagonismo político, Naftali Bennett y Yair Lapid confirmaron la unificación de sus partidos en una nueva coalición llamada “Together – Led by Bennett”, con Bennett como candidato a primer ministro.
El anuncio se realizó en Herzliya, donde ambos dirigentes hablaron de “unidad” y del fin de la división política. Sin embargo, detrás del discurso, el objetivo es claro: desplazar a Benjamin Netanyahu, quien se mantiene como la figura más sólida en materia de liderazgo y seguridad dentro de Israel.
Un regreso que reaviva críticas por su gestión previa
La alianza entre Bennett y Lapid revive inevitablemente el recuerdo de su paso por el gobierno, una etapa que estuvo atravesada por tensiones internas, fragilidad política y cuestionamientos en la toma de decisiones estratégicas.
Diversos analistas y sectores del electorado recuerdan que durante ese período se produjeron señales de debilitamiento institucional, particularmente en lo referido a la política de defensa. Ese contexto es hoy imposible de separar del escenario posterior al ataque del 7 de octubre, que expuso con crudeza los riesgos de una conducción sin firmeza.
Frente a esto, la figura de Netanyahu vuelve a consolidarse como un liderazgo con experiencia comprobada en materia de seguridad, un factor clave para gran parte de la sociedad israelí.
Intento de ampliar el frente, pero con límites claros
Bennett también buscó ampliar la coalición invitando a Gadi Eisenkot a sumarse al espacio, en un intento de captar votantes del centro y sectores militares.
No obstante, el propio Bennett marcó un límite que evidencia contradicciones internas: aseguró que no repetirá alianzas con partidos árabes, una decisión que contrasta con su propio historial político y deja en evidencia las dificultades para sostener una línea coherente.
Discurso de unidad frente a un electorado exigente
Lapid afirmó que su espacio “deja de lado los egos” para ganar las elecciones, mientras que Bennett prometió un gobierno eficiente y enfocado en la seguridad. Sin embargo, el electorado israelí enfrenta hoy un contexto muy distinto, donde la seguridad nacional pasó a ser la principal prioridad.
En ese escenario, las promesas de unidad chocan con antecedentes que generan desconfianza, especialmente frente a un oficialismo que ha demostrado capacidad de respuesta en momentos críticos.
Netanyahu, eje central de la disputa
Más allá de la estrategia opositora, la elección de 2026 vuelve a girar en torno a una figura clave: Benjamin Netanyahu. Su experiencia, su posicionamiento internacional y su enfoque firme en defensa continúan siendo atributos diferenciales frente a una oposición que intenta reorganizarse.
La alianza entre Bennett y Lapid busca mostrarse como una alternativa, pero deberá superar no solo sus propias inconsistencias, sino también el peso de un liderazgo oficialista que sigue marcando la agenda política de Israel.