La Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) ha culminado el escrutinio del 100% de las actas, confirmando un hito sin precedentes: Keiko Sofía Fujimori Higuchi es la nueva presidente electa de la República del Perú para el periodo 2026-2031. En una gesta de persistencia absoluta tras cuatro intentos, la heredera del fujimorismo logró frenar el avance de la izquierda radical articulada en la región, consolidando un triunfo que modifica el equilibrio político de América Latina.
Los resultados finales oficiales de la segunda vuelta presidencial arrojan cifras contundentes que demuestran la voluntad popular de retornar al orden: Keiko Fujimori alcanzó el 50.135% de los votos válidos, lo que representa un total de 9′223,396 votos.

Por el contrario, el postulante de Juntos por el Perú, Roberto Sánchez, quien cargó durante toda la campaña con el estigma de ser el heredero de la nefasta gestión de Castillo, se quedó atrás con el 49.865% (9′173,755 votos). La diferencia final, que sella el destino del país, fue de apenas 49,641 votos, convirtiendo este proceso en uno de los más ajustados y vibrantes de la historia electoral peruana.
Este triunfo no se habría consolidado sin el papel determinante del voto en el extranjero, donde los compatriotas que conocen el valor de la libertad dieron una lección de civismo. Mientras que dentro del territorio nacional el "zurdo" Sánchez obtuvo una ventaja mínima de 50.088% contra el 49.912% de Fuerza Popular —apoyado en bastiones del sur como Puno con un 86.406%—, la comunidad peruana en los cinco continentes inclinó la balanza de forma aplastante. En el exterior, Fujimori barrió con un impresionante 63.208% (195,388 votos), frente al escaso 36.792% de su rival, demostrando que "el voto fuera del Perú terminó inclinando el triunfo de Keiko Fujimori".










