“Tengo en mi poder una carta de una organización humanitaria que ya está trabajando dentro de Cuba y que está dispuesta a encargarse de la distribución”, indicó.
El objetivo de Estados Unidos es evitar que los alimentos, medicamentos e insumos sean utilizados políticamente por el régimen o terminen revendidos en el circuito controlado por el Estado.
Washington mantiene abierta la vía diplomática
Pese al endurecimiento de la postura estadounidense, Rubio aseguró que la Casa Blanca todavía considera preferible una salida negociada con Cuba, aunque reconoció que actualmente las probabilidades son bajas.
“Eso sigue siendo nuestra preferencia con Cuba. Solo estoy siendo honesto con ustedes: la probabilidad de que eso ocurra, dada la situación con la que estamos tratando ahora, no es alta”, afirmó.
El secretario de Estado sostuvo que cualquier cambio dependerá de una modificación profunda en la postura política de La Habana.
“Si tienen un cambio de opinión, estamos aquí”, agregó.
La administración Trump intensifica la presión sobre la dictadura
La ofensiva judicial contra Raúl Castro se suma a una serie de medidas impulsadas por la Casa Blanca en los últimos meses.
Entre ellas figuran nuevas sanciones financieras, restricciones comerciales y amenazas de aranceles contra países que mantengan vínculos energéticos con Cuba.
La administración Trump sostiene que la prioridad estadounidense no pasa por intervenir directamente en la isla, sino por debilitar las estructuras económicas y políticas que sostienen al régimen comunista.