El presidente Javier Milei volvió a cargar contra el progresismo cultural y celebró públicamente una extensa reflexión del ensayista francés Brivael Le Pogam sobre los orígenes filosóficos del wokismo. A través de su cuenta de X, el mandatario sostuvo que “el desastre es cada vez más evidente” y habló directamente de una "derrota del wokismo”.
“Parece que algunos la habíamos visto antes y aquí, los extremadamente limitados intelectualmente, sin poder pensar más allá de lo que les han impuesto nos condenaron”, escribió Milei. Luego agregó: “Pensar que alguien dijo Occidente está en peligro y lo trataron de loco… ÁNIMO. Ya evolucionarán. VLLC!”.
La publicación que compartió el Presidente pertenece al francés Brivael Le Pogam y plantea una crítica frontal contra la denominada “Teoría Francesa”, corriente filosófica asociada a pensadores como Michel Foucault, Jacques Derrida y Gilles Deleuze. Según el autor, esas ideas terminaron alimentando el relativismo cultural y el fenómeno woke que hoy domina buena parte de las universidades occidentales, grandes medios y estructuras burocráticas.
En el texto, Le Pogam sostiene que Foucault impulsó la idea de que “la verdad no existe” y que toda institución representa mecanismos de dominación, mientras que Derrida promovió la deconstrucción permanente de los significados y Deleuze defendió la disolución de las estructuras tradicionales. A su entender, esas corrientes filosóficas terminaron fusionándose con el progresismo identitario norteamericano en universidades como Yale, Berkeley y Columbia durante los años 80.
El ensayo también menciona a figuras como Judith Butler, Edward Said y Kimberlé Crenshaw como exponentes que adaptaron ese marco teórico hacia conceptos como el género performativo, el poscolonialismo académico y la interseccionalidad.
Michel Foucault, Jacques Derrida y Gilles Deleuze son considerados los representantes de la Teoría Francesa.
Para el autor francés, el resultado fue una civilización “incapaz de defender su propia historia” y que ya no puede distinguir “si una mujer es una mujer, si el mérito existe o si la verdad se diferencia de la opinión”. El texto concluye con una reivindicación de los valores occidentales clásicos, la razón, la verdad y la transmisión cultural como pilares para reconstruir la civilización.
La publicación fue celebrada por usuarios libertarios de todo el mundo, incluido el magnate Elon Musk y dirigentes cercanos al oficialismo, que vienen sosteniendo una fuerte disputa cultural contra el progresismo, la ideología de género y las políticas identitarias.