El histórico miembro de ETA murió en Venezuela tras años vinculado al chavismo y a PDVSA, en medio de investigaciones en España que también salpican a José Luis Rodríguez Zapatero.
Venezuela se ha consolidado bajo el chavismo como el refugio definitivo para los prófugos de la justicia internacional, proporcionando una protección política, administrativa y económica que hoy vuelve a estar en el centro de la polémica. La reciente muerte de Xabier Arruti Imaz, uno de los máximos referentes de la banda terroristaETA en el país caribeño, es la prueba irrefutable de un entramado que no solo permitió la residencia de asesinos, sino que los integró activamente en la estructura del Estado para servir a los intereses de la dictadura de Maduro.
El deceso de este sanguinario etarra ocurrió en Chichiriviche, estado Falcón, una zona turística que el régimen transformó en un santuario para terroristas. En esa misma localidad se refugió otro criminal de la peor calaña, José Ignacio de Juana Chaos, tras huir de la justicia española en el año 2010. Arruti, lejos de vivir en la clandestinidad, gozó de una vida pública activa y privilegiada: fue delegado del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y ocupó cargos en empresas públicas como Gas Comunal, filial de la petrolera estatal PDVSA.
Xabier Arruti Imaz
Este vínculo con PDVSA es especialmente alarmante hoy, cuando la Audiencia Nacional de España investiga las redes de corrupción que alcanzan al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.
Según las investigaciones del juez José Luis Calama en el marco del caso Plus Ultra, el político español habría ejercido una "influencia determinante" en operaciones de compraventa de crudo, siendo señalado como el "líder" de una "trama organizada de tráfico de influencias".
El hecho de que un terrorista de ETA como Arruti fuera contratado como asesor de PDVSA subraya la profunda simbiosis entre el terrorismo vasco, la corrupción petrolera venezolana y la sombra del zapaterismo.
La trayectoria de Arruti refleja el desprecio por la ley y la vida. Nacido en Lazcano en 1954, huyó del País Vasco a principios de los años ochenta. Tras una breve estancia en Francia, desembarcó en Venezuela en abril de 1981, donde se convirtió en la cara visible de la colonia etarra.
José Luis Rodríguez Zapatero
Su implicación con el eje del mal regional quedó patente en 2010, cuando fue entrevistado por la televisión estatal venezolana para intentar desmentir las informaciones que ya señalaban la presencia de miembros de ETA en labores de "apoyo o entrenamiento a las FARC colombianas".
En definitiva, la figura de Xabier Arruti Imaz personifica la cobertura laboral y el arraigo social que el régimen venezolano ha garantizado a quienes tienen las manos manchadas de sangre, integrándolos en un entramado público que hoy se desmorona bajo el peso de las evidencias de corrupción que salpican tanto al dictador Maduro como a sus cómplices en España