Las temperaturas récord elevaron drásticamente el consumo de electricidad para refrigeración y provocaron un fuerte aumento en los precios de la energía.
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La histórica ola de calor que azota a Europa ya comienza a sentirse con fuerza en el bolsillo de millones de consumidores. Según un análisis elaborado por la organización ambiental 350.org, las facturas eléctricas de Alemania y Francia aumentaron en conjunto más de 700 millones de euros en apenas una semana debido al incremento del consumo energético provocado por las temperaturas extremas.
El estudio comparó el período comprendido entre el 21 y el 27 de junio, cuando gran parte de Europa occidental registró temperaturas récord, con la semana anterior. Los resultados muestran que el mayor uso de sistemas de refrigeración y aire acondicionado elevó el costo de la electricidad en aproximadamente 371 millones de euros en Alemania y 360 millones en Francia.
La ola de calor en Berlin
Uno de los aspectos más llamativos del informe fue el comportamiento de los precios durante las horas nocturnas. En Alemania, por ejemplo, el precio mayorista de la electricidad pasó de 86 euros por megavatio-hora (MWh) al mediodía a 566 euros/MWh hacia las 20:00, cuando la generación solar disminuye mientras la demanda de refrigeración continúa siendo elevada.
La situación también se vio agravada por problemas en la oferta de energía. En Francia, varias centrales nucleares redujeron temporalmente su producción debido al aumento de la temperatura de los ríos utilizados para refrigerar los reactores, mientras que en Alemania la menor generación eólica obligó a recurrir a fuentes de energía más costosas, como las centrales de gas.
Además del impacto económico, la ola de calor continúa provocando graves consecuencias sanitarias y sociales. Más de 1.300 muertes adicionales fueron registradas en distintos países europeos durante los últimos días, mientras gobiernos de todo el continente enfrentan incendios forestales, problemas en el transporte ferroviario, restricciones en la generación eléctrica y una creciente presión sobre los sistemas de salud.
La ola de calor en Paris
A raíz de estos datos, 350.org propuso establecer un impuesto permanente sobre las ganancias extraordinarias de las compañías de combustibles fósiles. La organización sostiene que esos recursos podrían destinarse a financiar infraestructura más resiliente frente al cambio climático.
La crisis energética derivada de las temperaturas extremas vuelve a poner de manifiesto la vulnerabilidad de los sistemas eléctricos europeos frente a fenómenos climáticos cada vez más frecuentes e intensos, en un contexto donde el aumento de la demanda y las limitaciones en la oferta continúan presionando al alza el costo de la energía.