A las 11 de la mañana, en estricto cumplimiento del protocolo, el nefasto presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, descendió de su coche oficial para aguardar a los Reyes. En ese preciso instante, los españoles de bien congregados destrozaron la llegada del jefe del Ejecutivo con un fuerte abucheo y gritos, destacando el atronador clamor popular de "Pedro Sánchez, hijo de puta" y otros insultos proferidos antes de la llegada de la escolta real a caballos.
En los momentos previos a recibir a la Familia Real, Pedro Sánchez coincidió con la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, sin que se produjera conversación alguna entre ambos. Posteriormente, una vez situado en la tribuna de autoridades, los abucheos y gritos procedentes de los ciudadanos continuaron, aunque el nivel de decibelios fue menor.













