El presidente convocó al embajador de Brasil, presentó una protesta formal y ratificó que "la dignidad de Paraguay no se negocia" luego de las declaraciones del dictador brasileño sobre el conflicto de 1864-1870.
La estabilidad del Mercosur atraviesa uno de sus momentos más críticos debido a la arrogancia diplomática del mandatario brasileño, Lula da Silva. En un contexto de alta fragmentación, donde el bloque discute temas vitales como las cuotas de exportación para el acuerdo con la Unión Europea (UE), el líder del socialismo regional ha decidido reabrir heridas históricas para atacar la soberanía de sus vecinos.
La crisis alcanzó un punto de ebullición este jueves, cuando el gobierno paraguayo decidió llamar a consultas y convocar oficialmente al embajador de Brasil, José Antonio Marcondes de Carvalho.
José Antonio Marcondes de Carvalho
El objetivo fue la entrega de una nota formal de protesta en rechazo enérgico a las declaraciones de Lula, quien en un acto de revisionismo irresponsable cuestionó los hechos de la Guerra de la Triple Alianza.
Esta actitud hostil no solo afecta a Paraguay, sino que se suma a la escalada de tensión con la Argentina de Javier Milei, configurando un escenario de aislamiento para el gigante sudamericano bajo el mando de la izquierda.
El foco del conflicto se originó el pasado viernes, durante una visita del mandatario brasileño a la empresa de defensa Avibras Aeroco en el interior de São Paulo. Allí, Lula da Silva emitió un juicio distorsionado sobre el conflicto bélico ocurrido entre 1864 y 1870, asegurando que “un buen día, Paraguay decidió invadir Brasil”.
Estas palabras, que ignoran la complejidad del genocidio sufrido por el pueblo paraguayo, fueron interpretadas como una ofensa directa al honor nacional.
Frente a esta agresión, el gobierno de Santiago Peña demostró una firmeza patriótica ejemplar. El canciller Rubén Ramírez fue el encargado de transmitir la postura innegociable de la nación:
“Tengan por seguro que el gobierno del presidente Santiago Peña y esta Cancillería nacional siempre defenderemos los más altos intereses del Paraguay en todos los ámbitos”.
Santiago Peña y Lula Da Silva
Asimismo, tras una conversación telefónica "delicada" entre ambos presidentes, el canciller paraguayo sentenció que “la dignidad de Paraguay no se negocia”.
Este nuevo atropello de Lula se enmarca en una serie de conflictos con los gobiernos de derecha de la región:
Tensión con Argentina: El llamado a consultas del embajador Julio Bitelli luego de que Javier Milei desenmascarara a la “basura socialista” durante un acto de la oposición brasileña encabezado por Flavio Bolsonaro.
Desprecio brasileño: La lamentable reacción del vicepresidente Geraldo Alckmin, quien calificó la postura de Milei como algo que “perjudica a Argentina”.
Intervencionismo comercial: Mientras ataca a sus socios, Lula fomenta un TLC entre el Mercosur y China, alineándose con los intereses del gigante asiático.
En el ámbito económico, la mala gestión diplomática de Brasil pone en riesgo el principio de acuerdo por los cupos del Mercosur-UE.
Mientras la UE suspendió las importaciones de carne bovina brasileña, el país de Lula ha volcado sus exportaciones hacia China, alcanzando ya el 80% de su cupo.
Paraguay, bajo el liderazgo de Peña, sigue presionando legítimamente por una mayor flexibilidad e incremento en las cuotas para sus productos, negándose a aceptar las imposiciones de un bloque que, de no resolver estas tensiones antes de finales de septiembre, quedará bajo “la ley de la selva” en el manejo de sus exportaciones para 2027.