El Gobierno del Reino Unido anunció un amplio paquete de reformas para endurecer las normas sobre financiación política, con el objetivo de impedir que dinero procedente del extranjero influya en las elecciones y reforzar la transparencia del sistema democrático frente a amenazas de injerencia externa.
Las medidas fueron presentadas como parte de la respuesta oficial al informe independiente ''Rycroft Review'', encargado de evaluar los riesgos de la interferencia financiera extranjera en la política británica. Según el Ejecutivo, la revisión concluyó que el Reino Unido enfrenta una amenaza persistente por parte de países como Rusia, China e Irán, que han intentado socavar las instituciones democráticas mediante distintos mecanismos de influencia.
El secretario de Estado de Vivienda, Comunidades y Gobierno Local, Steve Reed, afirmó que las nuevas reglas buscan impedir que ''financiación dudosa'' afecte el proceso político y aseguró que el Gobierno está adoptando medidas para proteger la integridad de las elecciones. En la misma línea, la ministro para la Democracia, Samantha Dixon, sostuvo que las normas actuales deben adaptarse a nuevas formas de injerencia y cerrar vacíos legales que podrían ser aprovechados por actores extranjeros.













