Dos nuevos episodios de violencia contra ciudadanos argentinos fueron registrados en Nueva York, en medio de la campaña internacional de la izquierda que durante el Mundial buscó instalar que la sociedad argentina es racista y convertir esa acusación colectiva en una justificación para el hostigamiento.
En uno de los videos difundidos por La Derecha Diario, un hombre afroamericano y otros ciudadanos estadounidenses increparon y atacaron a una pareja que llevaba camisetas de la Selección Argentina dentro del subterráneo neoyorquino. Antes de la agresión, los involucrados acusaron a las víctimas de ser “racistas” por hinchar por la selección.
Un segundo registro mostró otra situación violenta protagonizada por ciudadanos estadounidenses contra argentinos. Aunque no trascendieron mayores detalles sobre las circunstancias previas de ambos incidentes, las imágenes se conocieron mientras comenzaron a multiplicarse denuncias similares en otros países.
Los hechos de Nueva York se suman a una serie de agresiones reportadas por argentinos residentes en España después de la final del Mundial. La Asociación de Migrantes de Argentina Residentes en España (MARES) informó que recibió entre 24 y 26 denuncias por golpizas, insultos, acoso laboral y otras formas de hostigamiento.
Entre los episodios más graves relevados por la organización aparece el ataque contra un joven argentino que habría sido apuñalado en la garganta en la Puerta del Sol, en Madrid, días después del partido entre Argentina e Inglaterra. También fue denunciado el caso de un hombre golpeado por seis personas luego de ser identificado por llevar la camiseta de la Selección.
Nicolás Cabrera, presidente de MARES, aclaró que no se trató de un fenómeno masivo dentro de una comunidad de aproximadamente medio millón de argentinos, pero advirtió sobre la gravedad de los casos. Según explicó, los ataques físicos fueron precedidos por una fuerte campaña de "deshumanización" en las redes sociales, acusando a los argentinos de un historia de racismo que nunca fue.
El dirigente sostuvo que circularon videos manipulados con inteligencia artificial y publicaciones que responsabilizaban a todos los argentinos por de racismo y xenofobia. A partir de ese discurso, comenzaron a aparecer acusaciones generalizadas de “racismo” e incluso de “genocidio” a una población afroamericana que nunca llegó al país.
Lo que comenzó como una campaña digital de fakenews terminó trasladándose al transporte público, los lugares de trabajo y las calles de distintas ciudades. Paradojicamente, el relato progresista terminó habilitando una nueva forma de xenofobia contra ciudadanos argentinos que son atacados únicamente por su origen, su acento o por vestir la camiseta de su país.