En medio de una creciente escalada en Oriente Medio, marcada por la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán, Rusia decidió evacuar a la mayor parte de su personal de la central nuclear de Bushehr, dejando en evidencia la fragilidad operativa del programa nuclear iraní bajo presión internacional. La salida se concretó el lunes con la evacuación de 108 trabajadores, según confirmó el director general de Rosatom, Alexéi Lijachov, quien precisó que “ciento ocho personas se encuentran actualmente de camino a Isfahán, todo transcurre según lo previsto”.
De acuerdo con el funcionario, solo permanecerá un grupo reducido de 20 empleados, entre gestores y responsables técnicos, quienes integrarán la denominada “delegación final” hasta completar la retirada total. La central de Bushehr Nuclear Power Plant, equipada con un reactor de mil megavatios, constituye la única instalación nuclear civil operativa de Irán. Construida con fuerte asistencia rusa, su funcionamiento depende en parte de especialistas de Rosatom. Sin embargo, el inicio de la guerra el 28 de febrero, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes, alteró radicalmente el escenario de seguridad.












