El Reino Unido no tendrá que pagar decenas de millones de libras a Ruanda tras la cancelación del acuerdo para deportar solicitantes de asilo al país africano, después de que un tribunal internacional de arbitraje rechazara las reclamaciones económicas presentadas por Kigali.
La Corte Permanente de Arbitraje, con sede en La Haya, concluyó que Ruanda renunció a los pagos adicionales contemplados en el acuerdo tras una serie de intercambios diplomáticos con Londres posteriores a la llegada al poder del socialista primer ministro británico Keir Starmer, quien canceló el programa en 2024.
La decisión representa una importante victoria para el gobierno laborista británico, que desde su llegada al poder ha intentado distanciarse de una de las políticas migratorias más duras contra la inmigración ilegal impulsadas por los anteriores gobiernos conservadores.
Según los documentos publicados por el tribunal, Ruanda sostenía que el Reino Unido seguía obligado a realizar pagos previstos para 2025 y 2026 pese a la cancelación del acuerdo. Kigali reclamaba al menos 60 millones de libras esterlinas, aunque otras referencias del proceso señalaban que las cantidades en disputa correspondían a dos desembolsos anuales incluidos en el pacto original.

El panel de tres árbitros determinó por mayoría que las comunicaciones diplomáticas intercambiadas entre ambos gobiernos en noviembre de 2024 demostraban que Ruanda había aceptado renunciar a los pagos previstos para abril de 2025 y abril de 2026. La decisión sobre el primer pago fue adoptada por mayoría, mientras que la correspondiente al segundo fue unánime.
El gobierno británico celebró el fallo y defendió la decisión de poner fin al programa. ''El Reino Unido defendió firmemente su posición y el tribunal ha fallado a nuestro favor en todos los aspectos'', señaló un portavoz gubernamental.

















